Tallahassee -- Hace 20 años de que el huracán Andrew arrancó el techo de la casa en South Miami del doctor Albert Zbik y lo arrojó en su piscina.
Zbik recordó que su aseguradora en ese momento, State Farm, reaccionó “magníficamente” en las horas caóticas después de la tormenta, al entregarle un cheque de $10,000 para los gastos de vida inmediatos de su familia.
Ahora, está cubierto por Citizens Property Insurance Corp., que ha estado elevando las tasas y recortando coberturas bajo la premisa de que está a una tormenta de distancia del colapso financiero.
“No creo que Citizens me trate tan bien” como State Farm, comentó Zbik. “Ellos están reduciendo la cobertura. Es una pesadilla inminente”.
Aunque la historia y la ciencia indican que huracanes como Andrew golpean a la Florida alrededor de una vez cada 50 años, es el vigésimo aniversario y la más reciente tormenta tropical que se acerca —Isaac— tiene a muchos haciéndose una pregunta crucial: ¿Qué le pasará este año a la mayor aseguradora del estado si otra súper tormenta ataca a la Florida?
A pesar de los reclamos de inestabilidad financiera de Citizens, una revisión de sus libros muestra que la aseguradora tendría, en realidad, suficiente dinero para pagar los reclamos que le hagan después de una tormenta como Andrew. Después de siete años sin huracanes, Citizens ha reunido un superávit de efectivo de $6,200 millones, lo que hace muy improbable que la aseguradora estatal tenga que recaudar los llamados “impuestos de huracanes” para pagar las reclamaciones después de una tormenta.
Sin embargo, los dueños de viviendas asegurador por Citizens pueden encontrar que el pago de puede convertirse en un torbellino de litigios, coberturas denegadas y sorpresas en letra pequeña.
Zbik cree que en vez de recibir de inicio $10,000, tendrá que pagar hasta $7,000 de su bolsillo antes de que entre en funcionamiento su cobertura con Citizens. Desde el huracán Andrew, las aseguradoras privadas como State Farm se han ido de grandes partes del estado, dejando a los dueños de vivienda con una compañía administrada por el gobierno que, en muchos casos, no los quiere.
“Nuestro objetivo es sacar pólizas de Citizens, y entonces brindarles alternativas en lugar de Citizens que cumplan con los requisitos necesarios”, afirmó Barry Gilway, presidente de la compañía. “Eso sería un gran área en que yo y mi equipo nos enfocamos”.
Bajo la dirección del gobernador Rick Scott, Citizens ha propuesto una serie de aumentos en las tasas y reducciones en las coberturas, en una agresiva campaña para hacer menos atractiva a la aseguradora estatal que el cada vez menor mercado privado.
Los directivos de la compañía apuntan regularmente a la ley estatal que dice que cuando Citizens se queda sin dinero, debe recaudar los llamados “impuestos de huracanes” de la mayoría de los consumidores para cubrir su escasez. Esos impuestos se incluyen en las primas anuales de seguros como “impuestos”, y los floridanos aún pagan cargos que provienen de las brutales temporadas de huracanes del 2004 y el 2005.




























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