El alcalde de Miami Tomás Regalado tiene un plan de contingencia para balancear el presupuesto de la ciudad.
El declararía obligatorio tomar días de licencia sin sueldo hasta dos al mes y posponer algunos gastos capitales, tales como reparar las ventanas en los edificios de la ciudad. Los líderes de la ciudad están considerando además disminuir la cantidad de días de vacaciones, subir el cobro del estacionamiento de la ciudad y cambiar la forma en que se calculan los planes de retiro de los empleados.
Si no podemos usar el Plan A, tendremos el Plan B, dijo Regalado. La ciudad no se va a ir a la bancarrota.
El Plan A era declarar urgencia financiera, una maniobra legal que permitiría a los comisionados de la ciudad obligar a los empleados a hacer concesiones por un valor de $40 millones. Pero la semana pasada un juez de circuito de Miami-Dade falló que el administrador de la Ciudad Johnny Martínez había invocado el plan de manera impropia, lo cual obligó a los administradores del presupuesto de la ciudad a considerar otras maneras de recortar el presupuesto operativo de $485 millones.
Regalado, con apariencia inmutable, dijo que eso no lo preocupaba.
Lo bueno es que tenemos tiempo, dijo el alcalde, señalando que no hay que entregar el presupuesto al estado hasta septiembre.
Pero sus críticos alegan que no hay mucho tiempo. Ellos indican la historia que tiene Miami en usar la urgencia financiera para balancear el presupuesto, y el hecho de que la Comisión de la Ciudad ya no puede incrementar el flujo de efectivo por medio de subir los impuestos.
La ciudad va camino a la bancarrota, y el gobierno de Miami no quiere ver la realidad, escribió la semana pasada el vicepresidente de la Orden Fraternal de la Policía (FOP) Javier Ortiz en un correo electrónico a los comisionados.
El fallo del tribunal del lunes, producto de una demanda presentada por el sindicato policial, fue un duro golpe para Regalado y su administración.
El resto de la semana no les fue mucho mejor. Las charlas con el sindicato de los bomberos no dieron fruto. La directora de finanzas Janice Larned amenazó el jueves con renunciar a su puesto y hubo que convencerla para que se quedara.
Los administradores del presupuesto, mientras tanto, trabajaron en el plan de contingencia.
El director de presupuesto Danny Alfonso dijo que él y su equipo localizaron ahorros adicionales por valor de $17 millones. De ese total, $11 millones provendrían de que las dos juntas de pensión de la ciudad acepten cambiar la manera en que calculan los beneficios.
El equipo del presupuesto recortó además la cantidad de dinero que planeaban mover del presupuesto operativo hacia fondos especiales para proyectos capitales, dijo Alfonso.
Puede que no arreglemos una ventana o que no cambiemos una alfombra aquí en el edificio, dijo.
La cantidad de dinero destinado a las reservas de emergencia probablemente disminuya también, de $8 millones a $5 millones. Y es posible que los planes para nuevos servicios, incluyendo un mini basurero por $400,000, sean pospuestos.
No obstante, la brecha de presupuesto de Miami excede los $23 millones.
La urgencia financiera no ha sido completamente descartada, pero necesitaría una votación de la Comisión de la Ciudad. Otra alternativa sería que la Ciudad ganara su apelación del fallo de la semana pasada.






























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