Las vacaciones de aventura que van a vivir próximamente José y Lily Azel dejan sumamente cortas a todas las que haya podido contarles hasta ahora en mis columnas. La pareja saldrá el próximo 2 de septiembre de Miami hacia Tanzania, en donde el día 4 comenzarán a escalar el Kilimanjaro (un gigantesco volcán apagado de 19,341 pies sobre el nivel del mar y con tres cráteres), proyectando alcanzar su cima nevada (el Pico Uhuru, al borde de uno de los cráteres) en ocho días, es decir, el 12 de septiembre. La pareja lleva más de un mes entrenándose en su rancho de Big Sky en Montana, donde escalan a diario su Spanish Peak de 8,500 pies de altura, tratando de preparar sus cuerpos para el gran esfuerzo físico al que los van a someter. Pero es que la aventura de los Azel tiene, por si todo esto fuera poco, un ingrediente único: su escalada servirá para recaudar fondos a beneficio de Cuba Corps (como también se conoce a Humanitarian Aid Project for Cuban’s Civil Society o HAPCCS), organización no lucrativa de la que José es asesor. Integrada por exilados cubanos y por muchas otras personas que apoyan su causa, la organización refleja el sueño de todo exilado: ver a Cuba libre de nuevo y participar en su reconstrucción, transformándola del estado de destrucción (moral y física) en que la han sumido los 50 años de totalitarismo castrista, en el símbolo de prosperidad de las Américas que le corresponde, tal y como lo fue en su día. La misión actual de Cuba Corps es tratar de reconstruir la sociedad civil de la isla a través de los niños, brindando apoyo y ayuda humanitaria a niños y familias así como a grupos que ya están trabajando allí en la creación de una sociedad civil. Por otro lado, la organización proyecta seguir brindando el mismo apoyo y ayuda humanitaria y técnica (a través de sus equipos profesionales voluntarios) en la Cuba post Castro para construir, sobre las ruinas de la era castrista y de la catástrofe que ha dejado en sus gentes y en sus calles, una sociedad civil basada en las libertades individuales. Dado que la elevación del Kilimanjaro es de 19,341 pies hasta la cima, los Azel han pedido que se done un centavo (mínimo) por cada pie que logren ascender, con un donativo máximo de $193 cuando lleguen a la cima. La escalada de la pareja se podrá seguir en vivo por Facebook y Twiter, y también a través de entrevistas diarias de radio y televisión, hasta que regresen a Miami, donde ambos viven y trabajan: José se desempeña como profesor ( Senior Scholar) en el Institute of Cuban and Cuban-American Studies (ICCAS) de la Universidad de Miami (U.M.). Cubano de nacimiento, llegó a Miami a los 13 años como parte de la Operación Pedro Pan, graduándose de Administración de Empresas en la U.M., en donde obtuvo también un doctorado en Asuntos Internacionales. Fue fundador de Pediatrix Medical Group, y cofundador del Children’s Center for Development and Behavior. Lily es por su parte cofundadora y CEO de la firma de carteras y artículos de piel Laura Buccellati LLC. Nacida en Chile, creció en Miami, estudiando Administración de Empresas en U.M. Además de su pasión por las montañas y por escalar, es coleccionista de arte cubano y profesora de yoga, práctica en la que es una verdadera experta. En el 2007, se pasó un mes recorriendo los monasterios del Tibet y escalando el Himalaya. •

























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