No obstante, creo que ahora hay dos factores al menos que alimentan la esperanza. Primero, que el gobierno está negociando desde una posición de mucha más fuerza por la ofensiva militar, y las derrotas que las FARC han sufrido. Y segundo, porque las FARC, a través de diversos comunicados, han hecho manifiesto que entienden que la guerra no puede ser eterna y que tiene que haber un acuerdo político, explicó.
El anuncio generó también declaraciones encontradas en Colombia, país que ya ha visto el fracaso de iniciativas similares.
El ex presidente Alvaro Uribe, cuyo gobierno declaró a las FARC como una organización narcoterrorista y luego las aplastó militarmente, dijo que se trata de una maniobra política orquestada por el mandatario venezolano Hugo Chávez, uno de los más importantes aliados de la organización guerrillera, para favorecer sus posibilidades de salir reelecto en octubre.
Todo estaba cantado. La permisividad del gobierno (de) Santos con Chávez. La legitimación que el gobierno (de) Santos ha hecho de la complicidad de Chávez con la guerrilla la paga Chávez sentándolos en la mesa para que eso le sirva a la reelección, declaró Uribe en un foro con estudiantes en la ciudad de Barranquilla.
Esta actitud de Santos tiene un costo muy grande. Dos años de descuidos de la política de seguridad democrática, del recrudecimiento del terrorismo. Y este gobierno piensa que a la paz se llega negociando con un terrorismo que el gobierno permitió, afirmó Uribe.
Pero la iniciativa fue aplaudida por el ex presidente liberal Ernesto Samper, quien sostuvo que Santos ha impulsado políticas agrarias y de apoyo a las víctimas del conflicto que han creado el mejor escenario posible para una negociación.
Creo que nunca han estado tan alineados los astros como ahora en la búsqueda de una política no solo de paz sino de reconciliación nacional, dijo Samper a TV Caracol.
Sin embargo, son muchas las dudas que persisten sobre el proceso, y en particular sobre si las FARC tiene verdaderas intenciones de dejar las armas de lado.
José Obdulio Gaviria, un estrecho colaborador del ex presidente Uribe, advirtió que el movimiento rebelde no está negociando de buena fe.
Para la organización terrorista este instrumento se vuelve un mecanismo de crecimiento, dijo en una entrevista telefónica. Ya lo han hecho con los gobiernos distintos.
Procesos e iniciativas similares han sido iniciados y realizados en menor y mayor grado en todos los gobiernos colombianos desde el mandato de Belisario Betacourt, que gobernó entre 1982 y 1986. Y en todas, la organización sólo aprovecho el proceso para fortalecerse internamente para luego reiniciar las hostilidades, sostuvo.
Adicionalmente, el proceso también podría verse entrampado por la alta probabilidad de que los máximos dirigentes de las FARC podrían terminar de todas maneras en la cárcel, algunos de ellos porque ya han sido acusado por crímenes de lesa humanidad por cortes internacionales, dijo el columnista Felipe García.
García, quien también cuestionó las intenciones de las FARC cuando apenas unas horas antes habían perpetrado un atentado en el departamento de Meta que mató a seis personas, dijo que en un escenario en el que la organización estuviese realmente dispuesta a negociar, el mayor obstáculo estaría en las leyes.
Recordó los compromisos adquiridos por el país andino con la suscripción del Tratado de Roma, que reconoce la imprescriptibilidad de ciertos delitos.
Artículo complementado con servicios cablegráficos de El Nuevo Herald.






























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