PUNTO FIJO -- Los pobladores de los alrededores de la refinería de Amuay, una de las mayores del mundo, recibieron el martes con alegría la noticia de las autoridades de que se logró extinguir el fuego en los tres tanques, más de dos días después de la explosión que mató a 41 personas e hirió a 151.
Tras intensas labores los bomberos controlaron el fuego que se registró en los tanques de combustible de la instalación petrolera, confirmó el martes el ministro de Petróleo, Rafael Ramírez.
Extinguir el fuego tomó más tiempo del estimado inicialmente por las autoridades. Ramírez dijo el sábado que la petrolera estatal sería capaz de reanudar las operaciones de la refinería en un plazo máximo de dos días.
“Hemos cumplido y se ha extinguido este fuego y ahora vienen todas estas tareas posteriores, evaluación, aseguramiento de toda el área”, dijo Ramírez a la cadena regional Telesur al anunciar que en “dos días” más esperan reactivar las operaciones en la refinería que forma parte del Centro de Refinación de Paraguaná, en el estado occidental de Falcón.
El ministro explicó que los equipos de bomberos continuarán trabajando en el área vertiendo espuma hasta enfriar los tanques por completo y que luego se procederá a la recuperación de los contenedores de combustible.
“Ahora hay que revisar todas las líneas, todas las conexiones, todas las válvulas”, agregó.
Ramírez, quien también se desempeña como presidente de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), aseguró que este incidente no ha afectado “para nada” la capacidad de despacho del complejo petrolero que puede enviar hasta 1.2 millón de barriles de crudo diarios.
“Qué felicidad más grande, nos sentimos felices después de tantos días de angustia y miedo, por fin no vemos ese candelero ahí frente a nuestras casas”, dijo Hilda Castellanos, ama de casa de 48 años, quien relató que a partir de las 02.30 (0700 GMT) del martes, “empezamos a ver como la llama se hacía cada vez más chiquita”.
“Le damos gracias a Dios que estamos vivos y yo como un líder de la comunidad de Alí Primera”, una barriada obrera aledaña a la refinería de Amuay.
Los bomberos, con sus uniformes amarillos oscurecidos por el humo, estaban abocados por completo a la tarea de enfriar los tanques hasta que desaparezca el riesgo de que las altas temperaturas desencadenen una combustión de los hidrocarburos. A ratos desaparecía del firmamento el humo que emana de los tanques. Con el pasar de las horas, la desaparición del humo se hacía más prolongada.
Las escenas de pobladores sonrientes, conversando animadamente en las calles, contrastaba con el desolador ambiente de la noche anterior, cuando en las calles del Alí Primera y el vecino sector de La Pastora, localizado justo frente a los depósitos en combustión, reinaba el silencio en casas a oscuras.
Algunos de los residentes del lugar optaron por abandonar la zona, temerosos de que con la irrupción de un tercer incendio el fuego llegase finalmente a sus hogares, ya maltrechos, con las paredes agrietadas y las rejas retorcidas por la onda expansiva de la explosión del sábado.






























Mi Yahoo