A medida que los niños entran en la adolescencia su cuerpo pasa por una serie de transformaciones físicas y psicológicas debido a los cambios hormonales. Además el estrés y los altibajos emocionales también forman parte de su vida diaria.
Los cambios físicos que producen las hormonas incluyen la textura del pelo y la apariencia de la piel, dos aspectos que a menudo forman parte de las principales preocupaciones de los adolescentes.
“El pelo y la piel son un reflejo de cómo funciona el cuerpo internamente. Las hormonas pueden estimular la producción de aceite o sebo y entonces dar comienzo al acné”, dice la doctora Marcy Alvarez, dermatóloga de niños y adultos, de Lincoln Road Dermatology, en Miami Beach.
A eso se suma la herencia genética que, de acuerdo con la especialista, parece jugar un fuerte rol especialmente en la aparición del acné; aunque muchos se lo achacan a la dieta alta en chocolate y en grasas.
“A menudo la gente piensa que lo que comemos tiene que ver mucho con el acné, pero no tenemos grandes estudios que indiquen una fuerte relación. Los indicios tienden a señalar como culpables a los azúcares refinados y los lácteos”, aclara.
Sin embargo si un padre piensa que ciertos alimentos altos en grasa o el chocolate son los causantes del acné de sus hijos, su recomendación es limitar la cantidad de estos alimentos poco saludables que, además, son causantes de la obesidad en los adolescentes.
El estrés juega también un rol importante en la aparición de acné. Los años que pasan en escuela superior son considerados particularmente estresantes para los estudiantes, principalmente por razones sociales.
“Todo empeora cuando se trata de un adolescente batallando entre situaciones sociales, cambios hormonales y la tendencia a tener problemas en la piel”, comenta la dermatóloga.
El acné es el problema más común de la piel en Estados Unidos. Cerca de un 80 por ciento de la población, de acuerdo con referencias de la especialista, ha tenido que lidiar con este problema en algún momento de su vida.
“Una de las mayores complicaciones de esta condición es que los padres llevan a los jóvenes muy tarde al especialista y, si se trata de un acné severo, puede dejar cicatrices de por vida’’, advierte.
Es importante controlar el acné para que los jóvenes se puedan concentrar en la escuela y en las actividades sociales y extracurriculares. Una piel con problemas puede tener un gran impacto en la imagen que tienen de sí mismos así como en la autoestima.
“Tratar el acné es una de las áreas con mayor satisfacción en mi trabajo: ver que un joven se transforma en una persona más segura gracias a un mejor control de la salud de la piel”, sostiene.
En la primera visita al dermatólogo, ella recomienda a los padres llevar los productos que usan los adolescentes.
Pero si deciden ellos mismos llevar a cabo un tratamiento y no acudir a un especialista, la doctora Alvarez recomienda que al elegir productos contra el acné busquen aquellos que en la etiqueta digan propiedades como “no comedogénico”, es decir que no produce brotes, y que está indicado para piel sensible .



























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