Para nosotros, en el condado Miami Dade, por suerte Isaac no fue mucho más allá de ser un viento platanero con ráfagas máximas en algunos momentos de 60 millas por hora.
Sin embargo, el lunes 27, según las noticias, hay más de 24 mil hogares sin corriente eléctrica, con todo el desastre y los trastornos que ello implica, sobre todo para personas que utilizan equipos de salud que funcionan con electricidad.
Según informa la Florida Power Light (FPL), en el condado le dan servicio a más de 1.4 millones de hogares.
Pero llevo más de 17 años residiendo en el área de Fountainbleau y si no recuerdo mal, en todo ese tiempo quizás una o dos veces hemos estado sin energía eléctrica en tiempos de tormentas o huracanes y nunca por largo tiempo.
La razón es simple: cables soterrados.
No obstante, según me han dicho trabajadores de FPL, esos casos sufren a veces de roturas o afectación en los cables debido al agua que entra en ciertos puntos claves del sistema bajo tierra y han provocado apagones pero nunca por mucho tiempo.
Mi sugerencia a la FPL, por lógica suposición, sería la de comenzar el trabajo de soterrar todo el sistema eléctrico de cables aéreos en todo el condado.
Admito que los costos serían grandes, pero más grande aún sería el alivio que sentiría toda la población, y con el tiempo, el ahorro que obtendría la FPL al dedicar menos tiempo de trabajo y esfuerzos reparando cables y postes caídos compensaría enormemente la inversión realizada.
Esto, como es natural, es solo una sugerencia que me atrevo a lanzar, ante el hecho comprobado de los beneficios que el sistema soterrado nos ha brindado a los residentes de este barrio en comparación con los que dependen del antiquísimo sistema de los tradicionales postes y cables aéreos.
Jorge J. Gastón
Miami



























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