Ningún área del país estafa al Medicare al nivel que lo hace el sur de la Florida.
Tenga en cuenta, por ejemplo, este detalle en un nuevo informe federal: una clínica de salud mental del condado envió una factura al programa financiado por los contribuyentes por un paciente que vivía en Hawai, a 4,000 millas de distancia. Los otros 77 pacientes de Medicare de esa misma clínica residían en un promedio de 550 millas de distancia, según el informe del inspector general del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
La vasta mayoría de las clínicas de salud mental de la nación con facturación cuestionable se concentraban en el sur de la Florida y otras áreas metropolitanas de Texas y Louisiana, cobrando decenas de millones de dólares en pagos de Medicare por supuestos servicios de tratamiento en el 2010, según el informe.
Para finales de ese año, fiscales del Departamento de Justicia habían lanzado una gran ofensiva contra la mayor cadena de atención de salud mental del país, American Therapeutic Corp., con sede en Miami, la cual condujo a que la compañía, sus principales ejecutivos y más de 30 otros acusados fueran hallados culpables de una estafa al Medicare por $205 millones.
Y el viernes pasado, un jurado federal en Miami declaró culpable a otra clínica de salud mental de la localidad, el Centro de Salud Biscayne Milieu, conjuntamente con su propietario, su hijo y su hija y otras cinco personas de conspirar para sacar $57 millones al programa federal para ancianos y discapacitados. Otros veinte acusados que habían trabajado en la clínica de Miami Gardens se declararon culpables antes del juicio.
No importa el lugar que ocupes en la cadena del fraude ya seas médico, dueño de una clínica, terapista, empleado de facturación o reclutador de pacientes usted tendrá que pagar las consecuencias de sus actos, dijo el fiscal federal Wifredo Ferrer después del veredicto.
Después de un juicio de casi dos meses, el jurado encontró culpables al propietario de Biscayne Milieu, Antonio Macli; el director de operaciones de la compañía, su hijo Jorge Macli; y otro gerente, su hija Sandra Huarte, de conspiración para cometer fraude del sistema de salud por medio de cobrar $11 millones en pagos de Medicare por servicios terapéuticos que no fueron brindados o necesitados del 2007 al 2011.
Padre, hijo e hija fueron además hallados culpables de conspirar para pagar sobornos a reclutadores de pacientes quienes consiguieron beneficiarios de Medicare que vivían principalmente en centros de rehabilitación en el sur de la Florida, incluyendo a muchos con problemas de abuso de sustancias que no cumplían con los requisitos de elegibilidad de Medicare, dijo la fiscalía.
Algunas de estas personas con problemas de adicción a alcohol o drogas fueron atraídas desde otros estados con promesas de poner un techo sobre sus cabezas. Una vez que llegaban, con sus valiosas tarjetas de Medicare en la mano, eran metidos en centros de rehabilitación de Broward y Miami-Dade y empujados a los supuestos programas de salud mental de Biscayne Milieu, según la fiscalía. Pero si dejaban de asistir a las sesiones de terapia de grupo, ellos perderían su albergue.





























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