La economía del sur de la Florida necesita sacudirse su bajón de verano.
Luego de un fuerte crecimiento a inicios de año, la contratación permanece estancada en toda la región. La elección presidencial y los dramas presupuestarios de Washington han llevado a muchos negocios a aplazar sus decisiones de hacer gastos hasta que el horizonte político se estabilice. Los consumidores no han recuperado su pasado optimismo. Incluso el turismo, que había estado a la cabeza de la recuperación del sur de la Florida, parece haberse estancado, lo cual hace más importante el próximo fin de semana del Día del Trabajo.
“Esperamos que las cosas mejoren después del Día del Trabajo”, dijo Robert Finvarb, propietario de pequeños hoteles Courtyard by Marriott por toda la región. “Tuvimos un comienzo muy bueno, pero en agosto las cosas se fueron a pique”.
Hasta el momento, el bajón no ha afectado a la estrella actual de la recuperación: la vivienda. Los premios continúan subiendo con respecto a los de la depresión, y los constructores ven de nuevo demanda por nuevas casas y condominios. El informe del Libro Beige de la Reserva Federal sobre la economía de la nación, publicado el miércoles, citó al Estado del Sol como una excepción positiva en lo que respecta a la construcción.
En general, la Reserva Federal declaró que la economía del Sudeste del país estaba en una recuperación “modesta’’— no excelente, pero tampoco en regresión. Las cifras locales de contratación dicen mayormente lo mismo. Mientras que la contratación en Broward sube, el crecimiento laboral de Miami-Dade llegó el mes pasado a su fase más lenta en casi dos años, gracias en parte a una fuerte bajada en nuevos puestos en hotelería y restaurantes. El sector de hotelería y restaurantes del condado vio sus primeras pérdidas de empleo consecutivas desde el 2009. Fue una pérdida de sólo 100 empleos en julio, pero se trata de un gran cambio de los 5,000 empleos en el sector añadidos en marzo.
Las cifras más recientes de ocupación hotelera de Miami-Dade disponibles de Smith Travel Research muestran que la misma disminuyó ligeramente en julio en comparación con el año anterior, una tendencia que continuó hasta agosto, aunque otras mediciones que incluyen precios promedio, ingresos por habitación y noches vendidas han continuado mejorando. A nivel estatal, las cifras de visitantes en el segundo semestre aumentaron sólo un 1.3 por ciento en comparación con el 2011.
Funcionarios y ejecutivos de turismo opinan que el ralentizamiento sólo prueba que el crecimiento galopante de las primeras fases de la recuperación económica no podían durar para siempre. El veredicto sobre el turismo en este verano: bueno según ciertas mediciones, no muy bueno según otras. Y de ningún modo tan impresionante como el año pasado, cuando incluso el New York Times se maravilló de las muchedumbres veraniegas que atestaban Miami.
“Nadie previó el crecimiento dramático del año pasado”, dijo Rolando Aedo, director de marketing de la Oficina de Convenciones y Visitantes del Gran Miami. “Todos comprendimos que ese tipo de tasa de crecimiento es insostenible”.





























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