SANTIAGO DE CHILE -- La policía chilena anunció este miércoles que sancionará a cuatro agentes que fueron denunciados por obligar a desvestir en un cuartel policial a dos menores de edad, detenidos en el desalojo de un colegio cuando exigían una reforma del sistema educativo.
“Se hizo una investigación al respecto y hay una propuesta de sanciones disciplinarias por una responsabilidad de mando, y hay una responsabilidad directa también de los carabineros que operaban en el lugar”, dijo a periodistas el general director de la Policía, Gustavo González.
En el marco de un operativo de desalojo de un colegio de la ciudad de Rancagua (80 km al sur de Santiago) la semana pasada, 10 personas fueron detenidas, entre ellas dos menores de edad, que denunciaron fueron obligados a sacarse la ropa en el cuartel policial.
“Hubo un problema relacionado con el tema de registro y vestimentas que no estuvo acorde al protocolo que corresponde con menores de edad”, explicó González.
Las sanciones, agregó González, serán “administrativas” y afectarán a dos jefes de la unidad policial y a dos policías de menor rango.
De acuerdo a la policía, los menores fueron obligados a desvestirse y quedar sólo en ropa interior en el interior del cuartel.
Más temprano, el presidente chileno Sebastián Piñera afirmó que su gobierno no tolerará abusos ni excesos policiales.
“Me preocupa el tema, no vamos a tolerar ningún exceso, ningún abuso de carabineros (policía militarizada)”, dijo el mandatario el miércoles en una entrevista con la Televisión Nacional de Chile, un día después de una masiva manifestación de estudiantes, que reunió a más de 50,000 personas y acabó en enfrentamientos que dejaron unos 200 detenidos.
En las últimas semanas los estudiantes chilenos han reactivado las protestas que iniciaron el año pasado para reclamar educación pública gratuita y de calidad, con marchas y la ocupación de una decena de colegios.
En el marco de estas protestas, organizaciones como Amnistía Internacional y el Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile han afirmado estar preocupados por el excesivo uso de la fuerza por parte de la policía chilena, que utiliza chorros de agua y gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes.
El año pasado, un adolescente murió alcanzado por un disparo policial.






























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