Después de un día de juerga por el 4 de julio, Eulices Alvarez Barrios arrojó a un pasajero borracho desde su barco de 32 pies, detenido en las transitadas aguas del Intracoastal Waterway.
Pero, ¿fue un delito?
Los fiscales de Miami-Dade piensan que sí, y dijeron el miércoles a los jurados que actuó con temeridad delictiva cuando arrojó a Domingo Vilalta, que encontró la muerte entre las hélices de otra embarcación cercana.
“Lo lanzó sobre la borda, como un pedazo de carnada, como un cebo que uno tira al agua cuando está pescando”, dijo la fiscal Marie Mato a los jurados el miércoles, durante las declaraciones de apertura.
El abogado defensor Ed O’Donnell lo califica de un accidente trágico.
Barrios, de 39 años, lanzó sobre la borda a Vilalta, de 22, que se encontraba borracho y endrogado, después que el joven, inexplicablemente, empujó el acelerador, lanzando la embarcación hacia delante. Las acciones de Vilalta causaron que una joven cayera al agua, y las hélices del barco estuvieron a punto de “triturarlas” a ella y a otra mujer, dijo O’Donnell.
Barrios creyó –como todos los demás en el grupo– que Vilalta había subido a la embarcación que acompañaba a su grupo de cerca.
“Estuvo muy cerca de mutilar gravemente a dos seres humanos, o de matarlos, pos su acción, su inexcusable acción”, dijo O’Donnell.
Barrios está acusado de homicidio involuntario y encara un máximo de15 años de prisión si es condenado.
La fiesta del 4 de julio del 2010 comenzó de manera semejante a muchas celebraciones en Miami. Barrios, un contratista general, se reunió con algunas jóvenes en su vivienda de North Miami, donde tenía su embarcación amarrada en un canal.
Vilalta, a quien él no conocía, vino con las mujeres. La embarcación Stamas Express, de Barrios, salió hacia un banco de arena en el Intracoastal Waterway, cerca de Oleta State Park, donde cientos de juerguistas fiestaban, bebían y oían música.
“Su barco era un barco para fiestas. Tiene altavoces colgantes que ofrecían música desde arriba”, dijo Mato. “Y él proporcionó la bebida. El alcohol estaba corriendo. La estaban pasando muy bien”.
En el banco de arena, Alberto “Popeye” Rodríguez, un amigo de Barrios, se reunió con el grupo en su propia embarcación. La fiesta siguió hasta por la tarde, y los participantes bebían vodka Grey Goose y cantaban karaoke a toda voz a través de los altavoces del barco.
Vilalta estaba fumando marihuana. O’Donnell dijo que estaba actuando de una manera desagradable, halando los bikinis de las mujeres, “tratando de tocarlas”.
El grupo sintió hambre alrededor de las 8 p.m., y acordaron navegar hasta el muelle de Shuckers Bar & Grill, en North Bay Village. En camino, cerca del Broad Causeway, de North Miami, Barrios puso la embarcación en neutro para comprobar algo. Una pasajera, Lorena Rodríguez, saltó al agua en el momento en que el barco estaba detenido.
Ese fue el momento en que Vilalta se levantó y se sentó en la silla del capitán, empujando el acelerador hacia delante. La sacudida hizo que otra pasajera, Rosabel Machado, saliera por encima de la borda y cayera en el agua. Las hélices giraban peligrosamente cerca de ambas mujeres en el agua.





























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