Su padre ha recibido 79 nominaciones a los Grammy, ganando en 27 ocasiones, y también ha sido candidato siete veces al Oscar, llevándose en 1995 una estatuilla dorada por su labor humanitaria. Más modesta ha sido la carrera de su madre, que “apenas” obtuvo cuatro nominaciones al Emmy, ganó un Globo de Oro y fue nominada a ese premio otras tres veces.
Y sin embargo, para quienes la vienen siguiendo en la serie Parks and Recreation, de NBC, y se enamoraron de ella cuando apareció en la cuarta temporada de The Office, también de NBC, es simplemente Rashida, la chica de ojos únicos que, dicho sea de paso, es también la hija de Quincy Jones y la actriz Peggy Lipton. La nativa de Los Ángeles, que en febrero cumplió 36 años, explica en entrevista exclusiva que nunca sintió el peso de sus famosos padres.
“Siempre me ha fascinado el dilema de naturaleza vs crianza, y lo cierto es que yo soy por naturaleza muy trabajadora. Desde niña me interesó leer y todo lo que tuviera que ver con el intelecto. Ser hija de padres famosos no ha sido un problema para mí porque ellos han tenido muy claras cuáles eran sus prioridades. Me imagino que para cierta gente debe de ser muy difícil tener padres que triunfaron, especialmente si estos no los apoyan emocionalmente, pero los míos fueron todo lo contrario, por lo que siempre todo fue posible para mí. Yo no traté de triunfar como una reacción frente a ellos, y jamás me sentí aplastada bajo el peso de sus sombras”, dice.
Sin embargo, tal vez su naturaleza luchadora tenga algo que ver con sus raíces, algo de lo que Rashida no podría estar mas orgullosa. “Me siento tremendamente afortunada de estar aquí, simplemente porque mi madre es 100 por ciento judía y mi padre es afroamericano, por lo que hubo muchas posibilidades de que no llegara a nacer”, afirma, y agrega: “Por eso sé que en cierta forma soy una especie de milagro, ya que mi familia ha sufrido persecución, abuso, exilio, secuestros y esclavitud”.
Aunque desde niña demostró talento para muchas cosas, como por ejemplo la música, quien asistió a las mejores escuelas de Los Ángeles y concluyó sus estudios en Harvard descubrió su pasión por el teatro en la universidad, pero no siempre se ha dedicado a una sola profesión. Si bien es más conocida por su trabajo en el cine y la televisión, Rashida creó una historieta titulada Frenemy of the State, que será llevada al cine por Brian Grazer; cantó con el grupo Maroon 5 y también ha posado como modelo.
“Envidio a la gente que llega a este mundo sabiendo exactamente lo que van a hacer con sus vidas y se concentran en ello con pasión porque es lo único que les interesa”, confiesa. Más tarde, explica: “Para mí, en cambio, ha sido todo bastante confuso porque hay varias cosas que me salen bien y por eso es probable que en el futuro seguiré cambiando de profesión. Lo bueno de esto es que estoy segura de que si mi carrera como actriz se terminase mañana, yo encontraría otra cosa a la que dedicarme”.
Lo cierto es que Rashida acaba de dar inicio a una nueva profesión, la de guionista. En efecto, es la coautora del libreto en el que se basa Celeste & Jesse Forever, el filme que protagoniza junto a Andy Samberg y que se exhibe en Miami desde la semana pasada. Dirigida por Lee Toland Krieger, la inusual comedia romántica, en la que no se disimulan los elementos autobiográficos, sigue los pasos de la pareja del título, quienes siguen siendo grandes amigos a pesar de que ella ha decidido después de varios años de relación que las cosas no funcionan en el plano sentimental. Pero cuando aparece una chica (Rebecca Dayan) que se enamora de él y lo convierte en padre, la teoría de Celeste de que pueden mantener la amistad aunque el amor haya pasado, comienza a hacer agua por todas partes.
“Ahora tengo mucho más respeto por los buenos guiones”, acepta Rashida al hablar sobre su nueva profesión, y explica, “descubrí que una cosa es escribir un diálogo y otra cosa es que suene bien en las voces de los actores. También comprobé que a veces la manera más simple de expresar una idea es también la mejor. Escribir de más a veces tiene que ver con la pereza. Es mucho más complicado comunicar un pensamiento con la mínima cantidad de palabras”. •
gabriel@gabrieldelerma.com




























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