“Si algo puede salir mal…¡saldrá mal!”, así de fácil y práctica es la famosa Ley de Murphy. Un poco para exorcizarla y otro para reírse, cuatro músicos venezolanos decidieron bautizar a su banda de rock, post-hardcore y electrónica Me vs Murphy. Por las canciones de su primer disco, #JustSaying y los shows que vienen dando a lo largo del sur de la Florida, tan mal no les ha ido. Finalmente, el nombre resultó perfecto.
La biografía del grupo es muy breve pero increíblemente fértil. Hace menos de tres años que Israel Pérez de Corcho (voz/guitarra), Rubén Cabrera (guitarra), Gabriel Bustamante (batería) y Miguel Alvarez (bajo) emigraron desde su Caracas natal a los Estados Unidos cansados de la inseguridad de su ciudad, y con la idea fija de estudiar y dedicarse a lo que más les gustaba: hacer música.
“Los cuatro nos conocimos por amigos de amigos en el circuito de la comunidad venezolana en Miami”, dice Rubén Cabrera, que además de músico, es chef internacional. Si bien al principio cantaban en español, lentamente el inglés se fue metiendo de lleno en las canciones de la banda y hoy es su sello distintivo.
“El español es nuestro idioma, es con el que nos criamos en Venezuela”, aclara Cabrera. “Pero después pensamos que eso nos limitaba a muy pocos lugares de aquí o había que tocar sólo en América Latina. Pero si lo hacíamos en inglés, teníamos muchísimos más sitios, sobre todo hacia el Norte. Porque de verdad lo que nosotros hacemos es rock americano. Así lo sentimos”.
Y así se escucha. #JustSaying tiene 10 canciones que describen situaciones y estados mentales entre riffs filosos como astillas de metal, humor postadolescente y estribillos de explícitas influencias a lo Green Day, We the Kings y Forever the Sickest Kids, pero con una elegancia, se podría decir, bien de Me vs Murphy. Y que obviamente va directa a conquistar el mercado anglosajón.
El disco, para cerrar la epopeya de esta banda muy nueva, que ya ha tocado sin embargo junto a La Vida Bohème y Viniloversus, fue gestionado económicamente por el grupo y contó con la ayuda de Adrián Morales en la mezcla y Felipe Tichauer en la masterización de las canciones. Toda la obra se grabó en los estudios SAE de la ciudad de Miami.
Con todo lo conseguido Rubén se siente bien, aunque no es suficiente. Por eso, hay nuevos proyectos en puerta: “Ya tenemos nuevas canciones para un segundo disco. Lo hemos hablado y probablemente incluiremos una que otra canción en español para mezclarlas en la lista de temas. Lo más inmediato es salir de gira por los estados de la Costa Este. Veremos después cómo va eso”. •
hveraalvarez@yahoo.com




























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