TAMPA -- Marco Rubio presentó al líder de su partido a la nación en la noche del jueves, pero, a juzgar por el entusiasmo del público, algunos inicialmente hubieran querido que la cosa fuera al revés en la Convención Nacional Republicana.
El senador novato de la Florida sólo tenía 15 minutos como telonero de Mitt Romney, y Rubio les sacó el mayor provecho que pudo.
Con alguna que otra parte en español, el discurso de Rubio cumplió con tres propósitos. Lo marcó como un líder hispano nacional en el Partido Republicano. Subrayó las mejores partes de la biografía de Romney. Y se mantuvo centrado en el presidente Barack Obama.
Nuestro problema con el presidente Obama no es que él sea una mala persona, dijo Rubio. Al decir de todos, él es además un buen esposo y un buen padre y, gracias a lo mucho que practica, bastante bueno jugando al golf.
El público se rió.
El tiro de gracia siguió al chiste.
Nuestro problema es que él es un mal presidente, dijo Rubio.
El público rugió de entusiasmo.
Aunque escaso en detalles políticos, el discurso de Rubio abundó en detalles biográficos, floreos retóricos, referencias a Dios y odas a los sueños de Estados Unidos que conmovieron al público de la convención. A algunos se les aguaron los ojos, especialmente los cubanoamericanos que se emocionaron con sus palabras iniciales para recordar la tiranía en Cuba.
Algunos murmuraron que Rubio o el candidato vicepresidencial de Romney, el representante Paul Ryan, deberían haber estado a la cabeza de la fórmula presidencial, algo que se escuchó frecuentemente en los círculos republicanos durante las primarias.
Pero el discurso de Romney -claro, preciso y por momento emotivo- puso fin a esas especulaciones en el Tampa Bay Times Forum.
Rubio dejó en claro que apoya inequívocamente a Romney, quien casi lo escogió como candidato a la vicepresidencia. El discurso tuvo lugar al cierre de tres días de reposicionamiento por parte de un Partido Republicano y una fórmula presidencial que han recibido palizas de los demócratas con respecto al carisma de Romney.
La mera presencia de Rubio en un momento de alta teleaudiencia fue una refutación de las acusaciones republicanas de que las políticas de los republicanos principalmente en lo que se refiere a inmigración son malas para los hispanos, cuya abrumadora mayoría favorece a Obama, según los sondeos.
Rubio no mencionó la inmigración en ningún momento.
En lugar de eso, habló de la experiencia del inmigrante, de cómo él se sentaba a escuchar a su abuelo cubano mientras este fumaba tabacos Padrón y peroraba sobre historia, política y béisbol.
No recuerdo todo lo que hablamos, pero lo que sí recuerdo es lo que él quería que yo nunca olvidara. Los sueños que él tuvo cuando era joven se hicieron imposibles de realizar, dijo Rubio.
Rubio dijo que su padre, que era barman, trabajaba jornadas de 16 horas, y que su madre, camarera de hotel y empleada de almacén de K-Mart, a veces trabajaba turnos de noche.
Mi papá nos decía: En este país, ustedes van a poder lograr todas las cosas que nosotros no pudimos , dijo Rubio en español.






























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