Después de observar muy de cerca los detalles de la convención republicana de esta semana me queda todavía más claro que el Partido Republicano de hoy no es el mismo de hace quince años. Su fortaleza es una extrema derecha que pasa de quererse mostrar como idealista y patriótica a imaginativa, no realista y anticuada. En este mundo globalizado y en crisis económica las pocas políticas económicas concretas que han presentado son soñadoras. Mientras que sus proyectos sociales son opresivos para las mujeres y las minorías. Como dirían en mi tierra, puro tilín-tilín y nada de paleta.
Y es que los comentarios de algunos representantes y candidatos del Partido Republicano confirman una vez más la política fallida de ese partido con respecto a los derechos de la mujer moderna. El mismo Partido Republicano que toda la semana pasada durante la convención republicana en Tampa habló de la libertad como su principal valor quiere poner restricciones en la libertad de la mujer. Para muchos políticos del Partido Republicano de hoy, si la mujer toma anticonceptivos es un problema; si es violada, ultrajada, está enferma o en peligro y decide abortar, también es un lío; si aboga por igualdad de pago, es una mentirosa porque dicen que no hay tal problema, y si se queja de lo mencionado también es un problema. Algunos de los voceros hasta han llegado a decir que dichas políticas son un “invento” de los demócratas, aunque los hechos muestren lo contrario.
La semana pasada un candidato al Senado federal de Estados Unidos por el estado de Missouri llamado Todd Akin dijo que según médicos una mujer expulsaba de su cuerpo de manera natural el producto de una violación legítima. No tengo idea de lo que quiso decir cuando le llamó a la violación “legítima” pero lo que sí está claro es que no hay ningún médico en el mundo que haya confirmado que una mujer que ha sido violada no puede quedar en embarazo debido a algún proceso natural.
Acto seguido Todd Smith, el candidato al Senado federal por Pensilvania, igualó una violación a la decisión de una mujer de tener un hijo fuera del matrimonio. De inmediato muchos miembros del partido trataron de distanciarse de los comentarios diciendo que son aislados. Y aunque muchos lo intenten, no logran distanciarse de la historia.
El candidato a vicepresidente Paul Ryan votó en contra de la igualdad de pago para la mujer, y la organización Women Are Watching ha dicho que un 67% de las mujeres de este país piensan que las políticas de Mitt Romney son hostiles para con ellas, empezando porque Romney declaró que quería cortar la ayuda a las mujeres necesitadas cuando se habla de su salud (mamografías y planificación) diciendo que pueden tratarse de manera libre en este país. ¿Sabrá cuánto le cuesta a una mujer ir al médico en Estados Unidos?
Estos y otros comentarios confirman por qué las encuestas muestran que la fórmula Romney/ Ryan es mucho más popular entre los hombres por encima de los 50 años y no en los jóvenes, las minorías y las mujeres. Al escuchar sus discursos advierto que no se están dando cuenta de que a la mujer de hoy no se le engaña fácilmente y que las mujeres no son un juego político.





























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