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Empresa pide perdón a víctimas de la talidomida

 
 

Un laboratorio de la farmacéutica Chemie Gruenenthal, en Alemania Occidental, fabricante de la peligrosa talidomida. La foto  fue tomada en abril de 1969.
Un laboratorio de la farmacéutica Chemie Gruenenthal, en Alemania Occidental, fabricante de la peligrosa talidomida. La foto fue tomada en abril de 1969.
Anónimo / AP

EFE

La farmacéutica alemana Grünenthal, fabricante de la talidomida, comercializada en los años 50 para tratar las náuseas en embarazadas, pidió hoy perdón de forma explícita a las víctimas de este medicamento, causante de graves malformaciones fetales.

Durante la inauguración del posiblemente primer monumento para los alrededor de 10,000 afectados en todo el mundo, la mitad sólo en Alemania, el gerente de Grünenthal, Harald Stock, calificó de lamentable que la farmacéutica no se haya acercado antes a las víctimas.

“Pedimos perdón por no haber encontrado en 50 años el camino hacia ustedes, de persona a persona. En lugar de eso, hemos guardado silencio”, declaró Stock en el acto celebrado en la ciudad de Stolberg, próxima a Aquisgrán, en el oeste de Alemania.

Aunque la compañía ya había expresado en reiteradas ocasiones su pesar por la “tragedia”, todavía no había pedido perdón de forma explícita.

Las palabras del gerente de la farmacéutica fueron recibidas con aplausos en la sala de teatro del centro cultural de Stolberg, aunque también se escucharon voces críticas.

Dos personas del público acusaron a Grünenthal de no apoyar económicamente lo suficiente a los afectados de la talidomida y de seguir utilizando términos como “tragedia” para referirse al mayor escándalo relativo a un fármaco de la posguerra alemana.

En el vestíbulo del centro cultural se procedió más tarde a descubrir el pequeño monumento en homenaje a los afectados de la talidomida, medicamento que Grünenthal retiró del mercado en 1961.

La escultura en bronce, del artista de Aquisgrán Bonifatius Stirnberg, representa a una niña sin brazos y con una malformación en los pies, sentada en una silla y junto a otra vacía, y su coste, de 5,000 euros, ha corrido a cargo de Grünenthal.

Diversas asociaciones de víctimas criticaron duramente este hecho, en el que ven una mera campaña de Grünenthal para lavar su imagen.

En 1971, tras arduos enfrentamiento, se creó una fundación para las víctimas de la talidomida con un fondo de 200 millones de marcos (unos 100 millones de euros), aportado a partes iguales por la farmacéutica Grünenthal y por el Estado alemán y del que los afectados perciben una pensión.

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