Washington -- La mayoría de los estadounidenses afirman que están de acuerdo con que se aumenten los impuestos si eso salva los beneficios de Seguridad Social para las generaciones futuras. Y también con que se aumente la edad de retiro, si es necesario.
Ambas opciones son preferibles a tener que recortar los beneficios mensuales, aun para personas a las que les faltan años para pedirlos.
Estas son las conclusiones de un nuevo sondeo de Associated Press-GfK sobre la actitud del público con respecto al mayor programa federal de la nación.
La Seguridad Social está enfrentando graves problemas financieros a largo plazo. Al dárseles una opción sobre cómo resolverlos, el 53 por ciento de los adultos dijeron que preferían el aumento de los impuestos a que se recortaran los beneficios a las generaciones futuras, según el sondeo. Sólo el 36 por ciento dijo que preferían que se recortaran los beneficios.
Los resultados fueron similares cuando se les preguntó a los encuestados si preferían que se aumentara la edad del retiro o que se recortaran los pagos a las generaciones futuras: el 53 por ciento afirmó que prefería aumentar la edad de retiro, mientras que el 35 por ciento indicó que ellos recortarían los pagos mensuales.
En estos momentos, parece que estamos pagando muchos impuestos, pero si eso fuera el único modo de resolverlo, creo que tendría que estar de acuerdo para conservar eso, dijo Marge Youngs, viuda de 77 años y vecina de Toledo, Ohio. Es extremadamente importante para mí. Representa la mayor parte de mis ingresos.
La Seguridad Social está siendo golpeada por una ola de millones de Baby Boomers (personas de la generación de la postguerra) que se retiran, dejando a relativamente pocos trabajadores que hagan pagos al sistema. Los fideicomisarios que supervisan el gigantesco programa para retirados y discapacitados afirman que los fideicomisos de la Seguridad Social se quedarán sin fondos para el 2033. Para entonces, la Seguridad Social solamente recaudará suficientes ingresos por concepto de impuestos para pagar el 75 por ciento de los beneficios, a menos que el Congreso tome cartas en el asunto.
Legisladores de ambos partidos políticos afirman que es muy probable que el Congreso se ocupe de la Seguridad Social el próximo año, o el siguiente, siempre y cuando la Casa Blanca tome la iniciativa. No obstante, hasta el momento la Seguridad Social no ha jugado un papel muy importante en la elección presidencial.
En sondeos anteriores, los demócratas han obtenido generalmente una mejor puntuación que los republicanos en cuanto al manejo de la Seguridad Social. Pero el sondeo de AP-GfK muestra que los estadounidenses están divididos en bandos casi iguales en cuanto a qué candidato presidencial confían ellos que resolverá el problema.
El 47 por ciento dijeron que confiaban en que el presidente Barack Obama haría un mejor trabajo en cuanto a la Seguridad Social, y 44 por ciento dijo confiar en su oponente republicano, Mitt Romney. La diferencia está dentro del margen de error de muestreo de la encuesta.
Charles McSwain, de 69 años, de Philadelphia, dijo que él confía en Obama porque piensa que el Presidente tiene más probabilidades de defender la clase media.




























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