Un informe de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) de Cuba concluyó que la producción nacional de alimentos en el 2011 fue menor que los niveles alcanzados hace cinco años, al tiempo que registró un aumento de 20 por ciento en los precios de los alimentos. En el corto plazo los índices negativos podrían continuar marcando la tónica debido a que el gobierno impuso recientemente tarifas de aduana a los alimentos, comidas y otros artículos traídos por visitantes o enviados del extranjero.
Los resultados confirman una vez más la caótica situación de la economía de la isla y ponen de relieve el hecho que la recuperación del campo es uno de los retos más duros que enfrentan las autoridades tras décadas de abandono y políticas erradas.
Cuba invierte más de $1,500 millones anuales en importar productos de primera mano, como el arroz. La ONE también concluyó que la producción de leche de vaca se redujo considerablemente en el pasado trimestre y no superó 85 millones de litros. La cifra representa 7.8 millones menos que en el 2011.
Entre enero y marzo de este año la actividad ganadera decreció 11.6 por ciento respecto a igual trimestre del 2011. Los índices afectaron sustancialmente áreas como el sacrificio del ganado, entre otros.
La ganadería es una de las áreas de mayor importancia en el marco de la política de ajustes económicos que impulsa el gobierno de Raúl Castro. Asimismo es la principal actividad a la que actualmente se dedican las tierras en usufructo de la isla.
Según datos oficiales, más del 50 por ciento de los usufructuarios cubanos trabajan la ganadería en las tierras ociosas que, desde el 2010, el gobierno incluyó en ese régimen para aumentar la producción de alimentos y reanimar la agricultura, un asunto que Cuba considera de seguridad nacional.
Sin embargo esta actividad es, al mismo tiempo, uno de los sectores más expuestos a los llamados “delitos económicos”. Los casos de corrupción, ilegalidades y descontrol forzaron al gobierno cubano, al Ministerio del Interior y la Fiscalía General a iniciar una operación nacional para supuestamente “acabar” con las redes de corrupción.
En junio del 2011, la justicia cubana condenó a 25 altos funcionarios, incluido un ex viceministro, en un caso por corrupción ligado a Max Marambio, un empresario chileno que estaba estrechamente vinculado a las altas esferas del poder en la isla.
Marambio fue condenado en mayo en ausencia a 20 años de cárcel junto al ex ministro Alejandro Roca por delitos similares. Muchos consideraron que el proceso legal fue el resultado de un ajuste de cuentas y una lucha de poder. Marambio fue un protegido durante décadas por el ex gobernante Fidel Castro.





























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