Elecciones 2012

EEUU: “¿Se vive mejor que hace 4 años?, la pregunta que incomoda a Obama

 

AFP

Un simple cuestionamiento sobre economía podría exponer el talón de Aquiles del presidente Barack Obama, que esta semana intentará convencer al electorado estadounidense de que le vote para quedarse cuatro años más en la Casa Blanca, pero: ”¿Está el país mejor que hace cuatro años?“.

Si los electores estadounidenses fueran confrontados a un cuestionario del tipo ”¿está usted mejor hoy que cuatro años atrás“?, para incomodidad de los partidarios del presidente Barack Obama la mayoría de las respuesta serían negativas.

El desempleo es uno de los puntos débiles de la actual administración. Cuando asumió su cargo en enero de 2009 7.8% de los estadounidenses no tenían trabajo. Hoy representan el 8.3% de la población activa, tras haber alcanzado el 10% durante lo más grave de la crisis.

Una de cada 686 viviendas estaba en proceso de embargo en julio, según datos de la consultora RealtyTrac, mientras que una encuesta de Gallup indica que 43% de los estadounidenses considera que las condiciones económicas actuales son ”pobres“.

Casi dos de cada tres consultados piensan a su vez que las cosas están empeorando.

Según el centro de Investigación Pew, 49% de los adultos estadounidenses se describen hoy a sí mismos como de clase media, contra 53% en 2008.

En este contexto comenzará el martes en Carolina del Norte la convención del Partido Demócrata, en la que Obama será oficialmente designado candidato a la reelección para los comicios del 6 de noviembre.

El partido en el poder deberá explicar a los electores por qué cuatro años después de haber triunfado con un discurso de ”esperanza“ y prometiendo ”el cambio“, el panorama es tan sombrío.

”Vamos a utilizar esta convención para responder esas preguntas, vamos a tener una conversación honesta acerca de dónde se encontraba el país en 2008“, dijo el portavoz de la campaña de Obama Ben LaBolt.

Cuatro años atrás, agregó, la economía nacional ”perdía 800.000 puestos de trabajo al mes y unos 3.5 millones en los seis meses anteriores a la llegada (de Obama) a la Casa Blanca“, y el sector industrial estaba en decadencia, en especial el automotor, que rozaba la quiebra.

El argumento de la ”herencia maldita“ parece tener cierta influencia en el electorado.

Una reciente encuesta de Pew mostró que el 44% de los votantes de clase media responsabiliza a la administración del republicano George W. Bush del estado actual de la economía, mientras 34% culpa a la gestión de Obama.

Un debate honesto sobre los últimos cuatro años debería tomar en cuenta, sin duda, los progresos realizados, así como las tempestades llegadas del exterior y el hecho de que la Casa Blanca tiene una limitada influencia en la solución de los problemas económicos.

Los precios del petróleo fueron empujados al alza por la ”primavera árabe“, el comercio exterior se vio duramente afectado por el terremoto y tsunami en Japón, al tiempo que la crisis fiscal golpeó intensamente a Europa.

En el plano interno, la Cámara de Representantes, dominada por la oposición republicana, bloqueó a su vez los intentos del gobierno demócrata por estimular la economía, lo que hubiera ayudado, según la mayoría de los especialistas, a acelerar la recuperación del país.

Sin embargo, un debate honesto también debería tomar en consideración la respuesta inicial de Obama ante la magnitud de la crisis, que muchos críticos acuerdan en calificar de insuficiente.

Aun los más empedernidos partidarios de Obama deberían igualmente reconocer que los esfuerzos de la administración por estimular el mercado de la vivienda resultaron infructuosos.

La crisis obligó al gobierno a intervenir a Fannie Mae y Freddie Mac, las dos mayores instituciones hipotecarias del país, que compran las hipotecas otorgadas por los bancos.

No obstante, según la calificadora Fitch, las políticas federales lograron que en los dos últimos años la economía creciera 4%, ”lo que contribuyó a evitar una recesión más larga y profunda“.

Pero lo que se espera del discurso de Obama en el cierre de la convención demócrata, en la noche del jueves, no es tanto que coloque en contexto los cuatro años transcurridos desde el inicio de su gobierno, sino que enamore a los electores con un programa atractivo para el próximo cuatrienio.

El ganador de las elecciones puede terminar siendo aquel candidato que convenza a los electores de que los próximos cuatro años serán mejores para ellos de lo que lo fueron los cuatro que los precedieron.

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El Nuevo Herald

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