SAN ANTONIO -- Julián Castro entra en la sala repleta de gente que participa en una feria de empleo y con su típica sonrisa fija comienza a repartir apretones de manos y abrazos, firmar autógrafos y posar para fotos con jóvenes fans.
No se trata de una estrella de cine ni un ídolo de la canción: Castro es el alcalde de esta ciudad.
Con 37 años de edad y una cara de chiquillo que le da un aspecto 10 años más joven, Castro ya es bien conocido por estos lugares y en otras esquinas del enorme estado de Texas.
Pero en el último par de semanas, su presencia pública ha crecido de manera espectacular en todo el país desde que el presidente Barack Obama lo designó orador principal de la convención nacional del Partido Demócrata en Charlotte, Carolina del Norte.
A tal punto, que algunas voces mencionan a Castro como el futuro primer presidente hispano que tendrá el país.
Por el momento, el alcalde se dedica a pulir su discurso, en el cual destacará su trayectoria y su experiencia personal, según dijo en una entrevista en su oficina.
Hablaré sobre la historia de mi familia, sobre mi abuela quien vino aquí como inmigrante y sobre mi madre quien trabajó tan duro para darnos a mi hermano y a mí una vida buena, dijo. Y luego poner todo eso en el contexto de las oportunidades enormes que este país nos ofrece.
Castro y su hermano gemelo idéntico Joaquín son estadounidenses de segunda generación. Su abuela Victoria, madre soltera, emigró del estado mexicano fronterizo de Coahuila. La familia se radicó en el lado oeste de San Antonio, donde muchos barrios siguen estando poblados por inmigrantes mexicanos.
Se podría decir que los gemelos tuvieron una infancia bastante pobre, según su madre, María del Carmen Rosa Castro, a quien todos llaman Rosie.
Definitivamente, teníamos pocos recursos, dijo Rosie con su voz suave. Sin embargo, siempre hicimos lo mejor con lo poco que teníamos, siempre tratando de que los niños disfrutasen de su juventud. No quería que piensen que nada más porque éramos pobres, ellos no podían divertirse.
Aparte de hacer toda clase de trabajos para mantener a la familia, Rosie completó su licenciatura en la Universidad Our Lady of the Lake en San Antonio, todo un reto para una mujer méxico-estadounidense en los años 60. Ya estaba en pleno rumbo a la política y aunque perdió su campaña para el consejo municipal se San Antonio en 1971, se fogueó como activista, participando con los Jóvenes Demócratas y luego como una de los fundadores del partido independiente La Raza Unida, que estuvo a la cabeza de la lucha por los derechos civiles de los méxico-estadounidenses.
Julián recuerda no muy gratamente tener que acompañar a su madre a reuniones y manifestaciones. Pero sin lugar a dudas tuvieron un gran impacto en los dos muchachos. Sin embargo, la política centrista de Julián como alcalde hoy en día poco refleja el izquierdismo de su madre. Ambos reconocen que son tiempos completamente diferentes.
Julián dijo que él no enfrenta el fuerte racismo y la discriminación muchos negocios en Texas en aquel entonces anunciaban que no admitían perros ni mexicanos que sufrió su madre. Y él tiene acceso a servicios de apoyo financieros, a la educación y oportunidades laborales sobres los cuales su madre apenas podía soñar.






























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