Ya empezaron las clases, pero en los fines de semana seguimos pensando en los días de playa o de campo para compartir con amistades y familia, siempre todo unido a la comida. Para hoy, quiero unir dos cosas que disfruto, los ponches y las albóndigas. Los ponches son tan diferentes como los gustos de mis amistades. Se pueden preparar tan suaves o fuertes como uno lo desee. Si hace mucho calor, lo mejor es tener el coctel bien frío pero sin hielo, para que cada persona llene el vaso de hielo y se sirva, así no se diluyen los sabores del ponche con hielo hasta el momento de tomarlo. En el caso de las albóndigas, éstas se pueden combinar con la salsa de su preferencia. Si las prepara con anticipación, las puede congelar y cocinar en el horno ese día antes de servirlas o prepararlas en la mañana y sólo calentarlas antes de servir. Todavía no he conocido a nadie que se resista a una albondiguita en ninguna fiesta. Por lo general, les doy a los invitados tres opciones de carne para que mezclen los gustos y los sabores. Lo más importante siempre es la compañía pero con buenos sabores y ponches refrescantes todo sabe mejor. ¡A cocinar!•




























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