A poco más de cuatro semanas de las cruciales elecciones de Venezuela, el presidente Hugo Chávez y el opositor Henrique Capriles aprietan el acelerador de sus respectivas campañas en una reñida carrera por la presidencia del país petrolero que bien podría terminar con un final de fotografía.
Analistas consultados dijeron que la ventaja con que Chávez inició la contienda electoral se ha esfumado en los últimos meses, con una intención de voto a favor de Capriles que se ha mantenido en ascenso y una a favor del mandatario que en el mejor de los casos está estancada y que en el peor está en franco descenso.
Los expertos dijeron que es difícil determinar si ya las dos líneas se cruzaron, o si están por hacerlo, en medio de las profundas discrepancias que presentan las encuestas disponibles.
Pero en lo que si coinciden es que los sondeos de opinión que le otorgar al líder de la revolución bolivariana una ventaja de más de 20 puntos carecen de credibilidad.
Va a ser una elección muy estrecha; no va a ser una elección holgada para ninguno de los dos sectores, comentó el analista Orlando Viera-Blanco desde Montreal.
Ni es cierto que Chávez podría tener una votación que vaya más allá de los siete millones y los siete millones y medio de votos, como que tampoco Capriles los tendrá. La banda para cada uno de ellos estará entre los seis millones y medio y los siete millones y medio de votos, con una asistencia de 14 millones de electores, señaló.
Los venezolanos acudirán a las urnas el 7 de octubre para una elección presidencial que muchos consideran podría ser decisiva para el futuro del país en medio de las promesas formuladas por Chávez de que hará uso de un nuevo mandato de seis años para terminar de cimentar su revolución socialista.
Una serie de encuestas favorables al gobierno colocan a Chávez con una ventaja que va desde los 15 hasta los 30 puntos porcentuales, mientras que aquellas favorables a Capriles lo colocan entre cinco puntos por debajo y cinco puntos por arriba del mandatario.
Según Viera-Blanco, el bastión de votos para el candidato de la oposición se encuentra en las zonas urbanas, con fortaleza con algunos de los estados más poblados del país, como lo son Zulia, Miranda, Lara, Carabobo, Falcón, Anzoátegui y Nueva Esparta.
El de Chávez está en los estados rurales, especialmente en los llaneros como Apure, Guarico y Portuguesa, donde los electores se sienten más identificados con el mandatario.
La abstención podría permanecer entre una 23 y un 25 por ciento y el segmento de no alineados o indecisos, conocidos localmente como ni-nis, ronda por el orden del 12 por ciento.
Ese segmento, que es lo suficientemente voluminoso como para definir la elección, se inclina en este momento a favor de Capriles en cerca de un 70 por ciento, dijo Viera-Blanco.
El ni-ni es una persona que se preocupa por la inseguridad, que le molesta la confrontación política, que en los grupos focales dice que ambos (el gobierno y la oposición) son lo mismo, pero al final termina tomando una decisión, señaló el experto.
Los ni-nis también expresan mucha preocupación por la situación económica del país y la calidad de vida. Es por eso que hemos visto a Capriles en una campaña que evita la confrontación pero sí centrado sobre todos estos temas de seguridad y progreso, explicó.





























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