Ramón Del Pino no puede decir con seguridad por quién votó el mes pasado. Y el hombre ciego de Hialeah tampoco puede identificar a las dos mujeres que vinieron a su casa a ayudarlo a votar.
Cuando fue entrevistado el 31 de julio por detectives que investigaban un fraude de boletas de ausentes, Del Pino afirmó que les dijo a las mujeres que él quería votar por el alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez, pero que permitió a las dos mujeres que escogieran por él a los demás candidatos.
Del Pino está entre más de una docena de personas entrevistadas por la policía en la investigación a la boletera Deisy Cabrera, quien enfrenta un cargo de fraude electoral de mayor cuantía y dos cuentas menores de posesión ilegal de boletas. La fiscalía dio a conocer el miércoles los informes de la policía sobre las entrevistas con Del Pino y otros 16 votantes de cuyas boletas se acusa a Cabrera de haber recogido antes de la elección primaria del 14 de agosto.
El cargo más serio que enfrenta Cabrera es una cuenta de mayor cuantía por haber falsificado supuestamente la firma de Zulema Gómez, de 81 años, quien yace inconsciente a causa de un tumor cerebral en un hogar de Miami Springs. Cabrera se declaró inocente.
Al menos otros tres votantes dijeron a la policía que Cabrera o bien les sugirió a determinados candidatos o llenó por ellos partes de la boleta, según muestran los documentos recién dados a conocer.
Y algunos votantes afirman que políticos locales fueron quienes les recomendaron a Cabrera.
Eloísa Abreu dijo a la policía que Cabrera vino a ayudarla a votar después de que ella llamó a la oficina del senador estatal René García, republicano de Hialeah, para pedir que la ayudaran con su boleta, según muestran los documentos. Abreu dijo que ella votó por los candidatos que ella estaba a favor en las campañas mejor conocidas, pero que siguió el consejo de Cabrera en el caso de los candidatos judiciales.
El esposo de Abreu, Alejandro, dijo a la policía que Cabrera leía en voz alta los nombres de la boleta y él escogía por quién quería votar. Los Abreu dijeron que ellos firmaron y sellaron sus boletas por sí mismos.
García, ex concejal de Hialeah, ha contratado a Cabrera a que trabaje con él en campañas pasadas, según muestran los documentos electorales. Pero García ha insistido que él nunca contrató a Cabrera para que recogiera las boletas de los votantes.
Del Pino dijo que las dos mujeres vinieron a ayudarlo a votar después de que él llamó a la oficina de Lincoln Diaz-Balart; sin embargo, Diaz-Balart lleva dos años fuera del Congreso.
Los documentos le fueron facilitados a The Miami Herald por la fiscalía del Condado Broward, la cual asumió el control del proceso de Cabrera luego que la fiscal estatal de Miami-Dade Katherine Fernández Rundle se hizo a un lado, alegando un conflicto de interés potencial.
Se ha reportado que Jerry Ramos, un hombre que ha trabajado para el consultor de campaña de Fernández Rundle de mucho tiempo, Al Lorenzo, había sido visto con Cabrera antes de la elección.
La oficina de Fernández Rundle está ocupándose todavía del proceso de un segundo boletero, Sergio Robaina, quien también enfrenta cargos de fraude electoral.





























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