Sur de la Florida

Barranquilleros buenos se dan silvestres... ¡Qué bien!

 

Especial para El Nuevo Herald

Estimado doctor Rosenow, déjeme primero felicitarle por su honorable y bendita labor de guiar y aconsejar a los inmigrantes que residimos en este glorioso país donde la democracia es palpable.

Llegué a esta gran nación el día 15 de febrero del 2007 proveniente de Barranquilla, Colombia, con residencia en mano por petición, acompañado de mi señora esposa y un hijo menor de edad que ya cumplió aquí los 18 años. Acudo a usted para oír sus consejos de cómo proceder para mi proceso de ciudadanía pues deseo enormemente ser hijo adoptivo de esta gran nación. Actualmente me encuentro desempleado ya que fui despedido injustamente después de lesionarme durante el ejercicio de mis funciones laborales después de 4 años de labores ininterrumpidas. Aún me encuentro recibiendo terapias por parte de la compensación de los trabajadores y tomaré las acciones legales del caso. ¿Afectará de manera alguna esta condición mi proceso de naturalización?

Ansío con todas las ganas conocerlo personalmente con el fin de departir con usted unos minutos de su valioso tiempo, poder evocar esa linda ciudad caribeña (nuestra querida y recordada “La Arenosa”) y tomarnos un delicioso café colombiano. Soy ex alumno del Colegio Americano desde 1975, como supongo usted lo es de una fecha anterior. Estudié en la primaria con Alvin Rosenow (a lo mejor pariente suyo), siendo yo también descendiente de alemanes que arribaron a Colombia hace ya siglos a forjar parte de la historia costeña.

Sin más, su potencial servidor y amigo,

Jaime Eduardo Siefken, Miami

¡Qué bien! Encontrarse en Miami, a mil ó más kilómetros de distancia, con un compañero del Colegio Americano de Barranquilla, Colombia, es un inesperado regalo de la Providencia que makes my day!, como seguramente dijo el magnífico y pintoresco Clint Eastwood (“Harry el Sucio”) cuando terminó robándose el público en la reciente Convención Republicana...

Nuestro paso por el CAPV, allá en su nueva ubicación cerca del tanque de Las Delicias, ocurrió, como es natural, a por lo menos una generación de distancia entre usted y yo. Cuando usted cursaba allí en 1975, ya yo -- bachiller del “Americano” desde 1947, en tiempos del rector Manuel C.Escorcia y su sucesor, don Patricio Orjuela -- enseñaba allá mismo física,y química, la institución bajo la mano del Licenciado Libardo Vega y su inolvidable esposa Doña Elba, notables educadores cubanos refugiados del oprobio comunista. En cuanto a Alvin Rosenow, mi tercer hijo de la primera mitad de mi vida, él, igual que todos mis demás varones siguiendo mis propios pasos, se graduaron allí, seguramente compañeros de clase suyos alguno de ellos en tiempos de estudiar álgebra con el destacado Profesor Bardonet, de estimada memoria. Hoy día, Alvin (con Ruthie, su esposa, y sus propios hijos y nietos) viven en el norte de Luisiana, fungiendo mi hijo, según su vocación, de pastor de dos congregaciones cristianas de la zona y, gracias a su absoluto bilingüismo, desarrollando otras labores auxiliares en las cortes del estado.

Pequeño es el mundo, ¿verdad? De ahí lo grata y bien recibida que es su carta. En cuanto a sus aspiraciones de ciudadanía, nada de lo que me cuenta en su consulta tiene de qué preocuparle. La reclamación laboral que me relata tener pendiente, dado el carácter civil (que no, penal) de la misma, NADA tiene que ver con su deseo de naturalizarse, ni surge pregunta alguna en este trámite que lo pueda perjudicar ni entorpecer su gestión.

Por último, aunque no conocí personalmente a sus antecesores, familias alemanas contribuyeron con importancia al desarrollo de la Colombia en plena floración, hoy día tristemente afligida desde el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán (1948) por desórdenes políticos y sociales que han deformado, en parte, la nobleza de algunas (¡pocas!) de sus gentes. Parece ser, ¡gloria a Dios!, que ya estemos saliendo de esa pesadilla...

Gracias por su amable carta, y el humeante cafecito en mis oficinas lo espera. ¡Bienvenido!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

1 Herald Plaza, Miami, FL 33132

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