Estados Unidos

Malos cálculos y discordias llevaron a EEUU al borde del impago

 
 

Bob Woodward (der.) autor del nuevo libro, junto a su colega Carl Bernstein. Ambos se hicieron famosos en los 70 por las revelaciones  sobre el caso Watergate a que tuvieron acceso.
Bob Woodward (der.) autor del nuevo libro, junto a su colega Carl Bernstein. Ambos se hicieron famosos en los 70 por las revelaciones sobre el caso Watergate a que tuvieron acceso.
Win McNamee / Getty Images

The Washington Post

Una combinación de malos cálculos, rigidez ideológica y discordia dentro del liderazgo de ambos partidos políticos puso al gobierno de EEUU al borde de una catastrófica falta de pagos ( default) durante el enfrentamiento por el límite máximo de la deuda federal, de acuerdo con un nuevo libro del periodista Bob Woodward.

The Price of Politics (El precio de la política), el 17mo. libro de Woodward, cuenta la polémica y aún no resuelta batalla de la política fiscal con los republicanos del Congreso que dominó la agenda de la Casa Blanca en casi todo el 2011. (El libro está programado para su salida el martes. Woodward es editor asociado del Washington Post.

Mientras los dirigentes del país corrían para evitar una falta de pagos que pudo haber sacudido la confianza de los mercados financieros y poner en peligro a la economía mundial, Obama citó a una reunión urgente en la Casa Blanca con los principales dirigentes del Congreso. De acuerdo con Woodward, el presidente de la Cámara de Representantes John A. Boehner (republicano por Ohio) le dijo al Presidente que los legisladores trabajaban en un plan y no podían negociar con él.

Obama, sorprendido, les dijo a Boehner y a los otros que no lo podían excluir del proceso, indicó Woodward. “Tengo que firmar este proyecto de ley”, dijo Obama, según se cita en el libro.

El líder de la mayoría en el Senado, Harry M. Reid, demócrata por Nevada, dijo entonces que los cuatro líderes deseaban hablar en privado, y le pidieron a Obama que saliera de esta reunión que él convocó “en su propia casa”, según palabras de Woodward. “El Congreso estaba tomando el poder”.

La reemergencia del Congreso como una fuerza política es uno de los temas esenciales del libro. Durante décadas, el Capitolio había estado cediendo influencia y autoridad a la Casa Blanca, especialmente a los presidentes que estaban inclinados a expandir los poderes de la Rama Ejecutiva. Según la versión de Woodward, el balance de poderes ha vuelto, al menos temporalmente, a la Rama Legislativa durante los dos años pasados, ayudado por el fallo de la administración de Obama en alimentar las alianzas que se necesitaban para contrarrestar la gran victoria del Partido Republicano en las elecciones de medio término del 2010. Los republicanos tomaron el control de la Cámara de Representantes al ganar 63 nuevas bancas, el mayor cambio desde la década de 1930.

El libro destaca que la administración no parecía preparada para el camino por recorrer, como demostró en la noche de las elecciones en el 2010. “El protocolo dictaba que el Presidente hiciera una llamada de felicitación a Boehner”, dijo Woodward. “El problema fue que nadie en la Casa Blanca había pensado en tener un número telefónico”.

El momento de la publicación del libro, cuando sólo quedan dos meses antes del Día de las Elecciones, puede presentar un mayor desafío para Obama que para Mitt Romney, el candidato republicano. El Presidente y su equipo de la Casa Blanca ocupan el escenario principal en el relato de Woodward, junto con Boehner, mientras que Romney no tiene un rolen los acontecimientos que cubre el libro.

El retrato que hace Woodward de Obama, a través de una serie de escenas de las salas de reuniones y llamadas telefónicas, revela un hombre quizás un poco demasiado confiado en sus habilidades de negociación como para comprender a sus adversarios. Obama está descrito como creyendo que entendía los motivos y razones de Boehner, quien se encuentra en su undécimo término como miembro de la Cámara de Representantes por un distrito en el suroeste de Ohio.

Ambos hombres se enfrascaron en julio del 2011 en conversaciones secretas durante varias semanas mientras intentaban resolver el estancamiento sobre el aumento del techo de la deuda federal, entonces de $14.3 billones. Boehner buscaba grandes recortes de gastos como parte de un arreglo general. Obama deseaba que los republicanos estuvieran de acuerdo con nuevos ingresos. Sin la autoridad para nuevos préstamos más allá del límite de $14.3 billones, el gobierno se quedaría de inmediato sin dinero para pagar sus gastos y deudas.

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