‘Tio’ se defiende en caso de boletas

Robaina implica a ex asistente de comisionado en caso de fraude de boletas ausentes

 

msanchez@elnuevoherald.com

Sergio “El Tío” Robaina, uno de los personajes en el centro del escándalo por las boletas ausentes, dijo el jueves que quiere limpiar su nombre y afirmó que una ex empleada de la oficina del comisionado condal Esteban Bovo le pidió ayuda para recolectar decenas de boletas de votantes de Hialeah.

En una entrevista exclusiva con El Nuevo Herald, Robaina, de 74 años, dijo que Anamary Pedrosa y su madre pasaron cuatro o cinco veces por su casa en Hialeah para recoger las boletas que él había recolectado de familiares y amigos del barrio.

“Ella pasaba a las 5:30 p.m. e iba con su mamá a mi casa”, dijo. “Iba a recoger las boletas y las contaban”.

Robaina fue arrestado el 10 de agosto por dos cargos graves de manipular boletas ausentes. Se ha declarado inocente.

“Voy a defender mi inocencia en los tribunales y donde quiera que sea”, dijo. “Quiero limpiar mi nombre”.

Según Robaina, Pedrosa pasaba por las boletas durante su tiempo libre para ayudar a las campañas de tres candidatos para el congreso estatal: Manny Díaz Jr., José Oliva y Eddy González.

Sin embargo, correos electrónicos enviados por Pedrosa desde su cuenta en la oficina condal indican que ella también ayudaba a la campaña de al menos uno de estos candidatos durante horas de trabajo. Además, su madre figuraba como trabajadora de la campaña de Oliva.

Díaz, Oliva y González no respondieron a las llamadas de El Nuevo Herald el jueves. Bovo, quien respaldó esas candidaturas, tampoco respondió.

Robaina sostuvo que él “no iba hacer nada en esa campaña pero ella me pidió que le ayudara”.

Su testimonio contradice la versión que Pedrosa ha ofrecido a las autoridades, quienes han dicho que la ex asistente de Bovo está cooperando.

Según las autoridades, Pedrosa ha dicho que Robaina y otras personas llevaron más de 150 boletas ausentes a la oficina de Bovo en Hialeah, donde ella trabajaba, en las semanas previas a las elecciones del 14 de agosto.

“Pedrosa reportó que Robaina le pidió que depositara las boletas en la oficina de correos porque confiaba en ella”, indica el informe del arresto de Robaina.

La noche del 25 de julio, horas después de que otra mujer fuera detenida por la policía con numerosas boletas ausentes en Hialeah, Pedrosa llevó el paquete de boletas a un buzón postal en el noroeste del Condado Miami-Dade, de acuerdo con las autoridades. Las 164 boletas fueron descubiertas al día siguiente por un empleado postal, quien avisó a la policía.

El jueves por la tarde, dos reporteros de El Nuevo Herald visitaron la casa en el oeste de Hialeah donde vive Pedrosa, de 25 años. Una mujer que se identificó como su madre respondió a gritos que no haría comentarios cuando los reporteros explicaron la versión de Robaina.

“Están perturbando las vidas de gente decente”, dijo la mujer, quien amenazó con llamar a la policía. “Es mi hija la que está de por medio. Yo soy su madre”.

Según registros condales, el townhouse pertenece a Alejandro Alvarez, quien en el 2006 se casó con Ana R. Valdez, madre de Pedrosa. La boleta de Valdez también se encontró en el paquete de 164 que Pedrosa depositó en el buzón.

Registros estatales indican que Valdez trabajó para la campaña de Oliva este año. Recibió $250 por su “trabajo de campaña” en abril.

El jueves, Robaina habló bien de Pedrosa. La calificó como “un ángel” que hacía favores para los residentes de Hialeah, desde ayudar con trámites de inmigración hasta enviar por fax documentos a agencias gubernamentales. Destacó que Pedrosa llegó de Cuba con su madre cuando era una niña y que aspiraba a convertirse en abogada.

“Yo no sé por qué dijo que yo llevé las boletas a la oficina. Yo jamás he llevado boletas a una oficina de gobierno”, dijo Robaina, quien agregó que no quiere que Pedrosa tenga problemas legales.

Según Robaina, Pedrosa y su madre llegaban a su casa, contaban las boletas y se las llevaban. Aseguró que nunca se abrió boleta alguna y que no recibió pago por haberlas entregado.

Sin embargo, dijo que Pedrosa le relató que ella estaba ayudando con las campañas de Díaz, Oliva y González, quienes ganaron sus respectivas contiendas. En su mayoría, dijo Robaina, los votantes cuyas boletas él recogió votaron por estos candidatos.

El Nuevo Herald obtuvo correos electrónicos de Pedrosa que demuestran cómo ayudaba a coordinar la campaña de Díaz durante sus horas laborales en la oficina de Bovo.

El 29 de junio, a las 3:55 p.m., Pedrosa envió desde el correo de su trabajo a su cuenta personal una planilla en la cual Díaz solicita permiso a la Autoridad de Viviendas Públicas (HHA) para visitar un edificio de 100 unidades para hacer propaganda política.

El día de la visita, el 5 de julio, Pedrosa pidió una confirmación sobre el encuentro en un correo electrónico enviado a Yosselin Oliva, coordinadora de proyectos especiales de la HHA.

Oliva le respondió: “Sí, está confirmado”.

Luego, Pedrosa confirmó la hora del encuentro y hasta preguntó cuántos residentes acudirían.

Pedrosa presentó una carta de renuncia el 23 de julio, que se hizo efectiva cuatro días después, según registros condales. Bovo ha dicho que él no sabía de las actividades de Pedrosa en cuanto a las boletas ausentes.

El jueves, Robaina aseguró que es inocente de la acusación de que manipuló las boletas de una mujer que sufre de demencia y el hijo de ésta. Según el informe de su arresto, Gustavo Martínez acusó a Robaina de alterar su voto y que llenó la boleta de su madre, Ocilia.

Sin embargo, Robaina enfatizó que él nunca ha manipulado una boleta ausente para beneficiar a un candidato.

“Jamás forcé a nadie a llenar una boleta”, dijo Robaina. “Me siento desbaratado pero estoy tranquilo con mi consciencia y con Dios”.

A Robaina también se le acusa de dos cargos menores por violar una nueva ordenanza condal que penaliza la recolección de más de dos boletas ajenas.

“De esa ordenanza no sabía nada”, dijo. “Me acabo de enterar ahora”.

No obstante, insistió en que las autoridades continúen con la investigación.

“No quiero interferir con la justicia”, dijo. “Que se investigue lo que pasó”.

El Nuevo Herald reveló hace dos semanas que Robaina ha trabajado como inspector en los colegios electorales de Hialeah desde el 2008. Incluso, laboró durante los comicios en los cuales su sobrino Julio Robaina, ex alcalde de Hialeah, era un candidato.

Sergio Robaina rechazó que durante su trabajo como inspector haya manipulado el voto de los electores dentro del colegio electoral.

“Yo me encargaba de verificar las direcciones y la identidad de los votantes”, dijo. “Yo me sentaba allí como una momia”.

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