Las autoridades de la Florida han colocado a niños enfermos y discapacitados -algunos todavía bebés- en hogares diseñados para el cuidado de ancianos, en una violación de los derechos civiles de los pequeños, afirmó el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ).
Cientos de niños de la Florida pasan años de su formación en instituciones de tipo hospitalario, y a veces crecen en habitaciones equivalentes a cuartos de hospital, privados prácticamente de la educación o socialización, indicó la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia en una carta de 22 páginas enviada a la procuradora general Pam Bondi, cuya oficina está defendiendo al estado de una demanda que alega que el encierro de niños en estas instituciones viola las leyes federales.
La carta, escrita por el subsecretario de Justicia Thomas E. Pérez, es el primer intento del gobierno federal de intervenir en la controversia. Al final de su carta, Pérez enumeró una serie de medidas que el estado podría tomar para reducir su dependencia en los hogares para ancianos donde se encuentran niños enfermos.
Si los líderes estatales no corrigen esta práctica, escribió Pérez, el Departamento de Justicia podría presentar una demanda por su cuenta.
Algunos pequeños permanecen en los hogares durante gran parte de sus vidas: muchos niños, puntualizó el informe, han pasado una década o más en una de estas instituciones, incluyendo algunos que entraron siendo bebés.
Ciertamente, el estado ha planeado, estructurado y administrado un sistema de servicios que ha conducido a la segregación y al aislamiento innecesario de niños en hogares durante muchos años, reveló el informe.
Según la ley federal Estadounidenses con Discapacidades, las personas en ese estado o con padecimientos médicos deben ser albergadas y tratadas en un ambiente comunitario siempre que sea posible y no en grandes instituciones aisladas como hicieron la mayoría de los estados en décadas anteriores.
Desde que se aprobara la ley en 1990, los defensores de los discapacitados y los niños han utilizado la ley para cerrar instituciones a menudo sórdidas y trasladar estas personas a sus casas o hacia los llamados hogares de grupo.
En los últimos años, sin embargo, los administradores de salud pública de la Florida han dependido de hogares para albergar a cientos de niños que podían haber vivido sin problemas en viviendas junto a sus padres, lo que hubiese causado menos gastos al estado, según activistas.
En su carta, Pérez dijo que el estado recortó millones a programas que apoyan a los padres de niños discapacitados, rehusó $40 millones en fondos federales que hubieran permitido a algunos niños quedarse en sus casas o regresar a ellas, y animaron a los asilos para que albergaran a niños, incluso, con la derogación de regulaciones estatales que limitaban el número de niños que podían permanecer en hogares junto a personas adultas.
Estas medidas, afirma el Departamento de Justicia, no sólo son contrarias a las leyes federales, sino que además causan daño a los infantes que se hallan en hogares mal equipados para cuidarlos, donde los pequeños se ven a menudo privados de educación y sin poder ver a sus propios padres y hermanos porque los separan cientos de millas. Además, están imposibilitados de socializar con otros niños de su propio nivel y a menudo se ven forzados a sentarse durante horas frente a un televisor por la falta de recreación u otras actividades.





























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