La exhibición organizada por Ta Project Gallery en el distrito de arte de Bird Road, La Patrona del Sol. La Caridad del Cobre, celebra los 400 años de la Patrona de Cuba, Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, con una exhibición de arte contemporáneo.
La exposición demuestra cómo cuatro siglos después de la aparición de esta Virgen surgida del mar y símbolo de la fe en la isla, “Cachita” sigue siendo la figura más entrañable de la identidad cubana.
Más aún: en una ciudad como Miami, constituida por múltiples oleadas de migraciones, esta Virgen salvadora de náufragos, protectora de las balsas precarias y compañera de las historias del éxodo a través del mar, es una imagen entrañable para las demás nacionalidades hispanas que confluyen en Miami. Prueba de la capacidad de universalización de la Virgen de la Caridad, es que su iconografía ha saltado los siglos y se ha asimilado al lenguaje del arte actual.
Lázaro Saavedra, director de la galería, explicó que en la convocatoria que realizó para conmemorar el hallazgo en la Bahía de Nipe, propuso como punto de partida reflejar de manera respetuosa a La Virgen de La Caridad del Cobre, mostrando paralelamente la libertad que caracteriza la creación de cada artista.
Así, varios artistas, entre los cuales se encuentran Guillermo Portieles, Ismael G. Peralta, Julio Rodríguez, Néstor Arenas, Eduardo Lambert y Yovani Bauta, entre otros, reactualizaron la imagen encontrada flotando en el mar con sus ropas sin mojarse, de acuerdo con el relato original de Juan Moreno, según consta en el Archivo de Las Indias.
La imagen encontrada por Moreno, quien había salido en una canoa desde Cayo Francés, en la Bahía de Nipe, a coger sal en compañía de dos indios hermanos –Rodrigo y Juan de Hoyos– no era, como inicialmente creyeron, “una cosa blanca sobre la espuma del agua que no distinguieron lo que podría ser”, ni tampoco “pájaro y ramas secas”, o “una niña”, sino “la imagen de Nuestra Señora de la Virgen Santísima, con un Niño Jesús en los brazos sobre una tablita pequeña”, en la cual estaba escrito: “Yo soy la Virgen de la Caridad”.
Irán Plata reinterpreta la escena del hallazgo reemplazando la balsa por una escalera que asciende al cielo. Gómez Peralta representa a la Virgen con una poderosa abstracción de su figura irradiante de luz. La Caridad I parte de un hecho real: en el primer viaje que hizo al Santuario de La Caridad del Cobre en compañía de su padre, que entonces tenía 78 años y que falleció recientemente, vivió un momento inolvidable. Siendo éste ateo declarado, vio que por su rostro rodaba una lágrima surgida de la emoción de mirarla: en ese preciso instante el artista sintió la necesidad de pintar tantas obras de la Caridad del Cobre, como los años de su padre. Esta es la primera Caridad que hace.
Rodríguez la recrea con medios mixtos sobre madera de modo que la dulzura de su rostro resplandece en el centro de intrincadas texturas. En Cachita la Balsera, según precisa Saavedra, “el artista teje como una araña laboriosa el manto y la imagen religiosa de la Virgen con caracoles, arenas, piedras, convirtiendo así su materia sutil en algo que puede ser palpado por el ser humano”.






























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