El mejor lugar para encontrar a los cubano americanos influyentes en Miami-Dade mientras se ponía el viernes el sol no era en el corte de una cinta para una acartonada recaudación de fondos.
Si no en los estacionamientos de hierbas enlodadas en las afueras del estadio de la Universidad Internacional de la Florida, en las fiestas de camionetas para el partido de football americano entre las escuelas secundarias de Belén y Columbus.
En la parte de Belén, el ex alcalde de Miami, Manny Díaz, graduado de 1973, conversaba con el candidato a representante federal Joe García, graduado de 1982.
Más tarde, en la parte de Columbus, Jorge Mas, de la Fundación Nacional Cubano Americana y presidente de MasTec, graduado de 1981, gritaba por un touchdown y entonces se dio vuelta para saludar a uno que aplaudía.
Los políticos tienden a ser graduados de Belén, dijo Mas, y los empresarios tienden a ser graduados de Columbus.
Eso pasa por hacer la guerra sucia entre las dos escuelas católicas, privadas y sólo de varones de Miami-Dade.
Les decimos que vamos a representarlos cuando estén en la cárcel, replicó Díaz. O cuando busquen un trabajo, van a venir a nosotros para que los contratemos.
El resultado del partido era algo previsto. Los Wolverines de la Preparatoria Jesuita de Belén no le han ganado aún a los Explorers de la Secundaria Christopher Columbus desde que los equipos comenzaron a enfrentarse hace ocho años. Este viernes, Columbus ganó 49-3, el marcador más amplio en la joven rivalidad.
Pero no importa.
Es una gran forma de reunirse con la gente y desempeñar el papel del perenne, perpetuo no favorito, dijo García hablando de la escuela, no de su campaña.
Aunque la candidata a la gobernación estatal Alex Sink hizo una aparición en el juego hace dos años, todas las partes estuvieron de acuerdo en que la fiesta de camioneta no es el momento para hacer política. Los candidatos trabajan bien duro con los directorios de los ex alumnos, dijo García, un demócrata.
De todas formas, todos ellos son republicanos, bromeó.
Los exiliados cubanos que se asentaron en la Pequeña Habana (Belén) y Westchester (Columbus) han enviado desde hace mucho tiempo sus hijos a las escuelas para continuar las tradiciones educacionales Maristas (Columbus) y Jesuitas (Belén) de la isla. Belén, que se mudó de su sede original en la Calle Ocho del Southwest a West Miami-Dade, se llama como su predecesora en La Habana donde estudió Fidel Castro.
Todos mis asociados legales son alumnos de Belén, dijo el representante estatal Carlos Trujillo, graduado de Belén en el 2001. Mi ayudante legislativo es un alumno de Belén. Mi director de campaña es un alumno de Belén. Casi todas las personas con las que hacemos negocios son alumnos de Belén. Sus asociados en la firma de menor nivel, bromeó, fueron a Columbus.
Ambas escuelas destacan la importancia del servicio público, lo que puede explicar por qué tantos ex alumnos han terminado como operativos políticos, personal legislativo, funcionarios electos y líderes cívicos.
Cuando Frank Quesada, graduado de Belén en 1998, llegó al estadio el viernes por la noche, un muchacho con la camiseta de Columbus lo detuvo como una celebridad o un soldado.
¿Es usted el comisionado de Coral Gables Frank Quesada? preguntó el muchacho. Gracias por su servicio.






























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