Washington -- Para los padres escasos de dinero, pero decididos a conseguir ese robot Furby tan de moda o ese iPad Mini para estas Navidades, el sistema de apartado o layaway parece caído de los cielos: reservas el juguete ahora y pagas después.
Pero críticos de los cada vez más populares programas de apartado de mercancías advierten que estos podrían acabar costándoles mucho más que si pagaran con una tarjeta de crédito. “Estas cosas pueden resultar un arma de doble filo”, dijo Tod Marks, director principal de proyectos de la revista Consumer Reports. “La mayoría son relativamente inocuos, pero la única manera de estar seguros en entender por entero los términos y condiciones… El peligro está en los detalles”.
A medida que los comercios minoristas abren este mes sus sistemas de apartado para la próxima temporada festiva, algunas grandes tiendas están revisando sus condiciones y disminuyendo sus tarifas.
Los sistemas de apartado eran comunes en las décadas de 1930 y 1940, pero su popularidad se fue apagando a medida que el crédito se fue haciendo más fácil de obtener. Ellos volvieron a emerger en años recientes, luego que llegó la recesión y los bancos dificultaron el crédito.
Las tiendas dan publicidad a los sistemas de apartado como una alternativa favorable para aquellos consumidores que no pueden permitirse pagar por adelantado y no quieren endeudarse. Los clientes pagan pequeñas tarifas de servicio para abrir cuentas de sistema de apartado en las tiendas y hacen un pago inicial, generalmente entre el 10 y el 25 por ciento del total. Una vez que terminan de pagar la cantidad completa, pueden llevarse el producto a casa.
Encima de todo, si los clientes no hacen pagos a tiempo, o se arrepienten de su compra, las tiendas suelen cobrar a menudo tarifas de cancelación.
“La gente quiere sentir que pueden comprar lo que quieren hoy, pero no lo están comprando en realidad. Están apartándolo y pagando un precio más alto por ello”, dijo Louis Hyman, profesor adjunto de la Escuela de Relaciones Industriales y Laborales de la Universidad de Cornell y autor del libro Debtor Nation: The History of America in Red Ink (“Nación de deudores: la historia de Estados Unidos en números rojos”).
Una compra hecha a través del sistema de apartado es como un préstamo muy caro que no permiten al prestatario el uso de los bienes hasta que paga el préstamo, dijo Hyman. “Es como si tuvieras que pagar tu hipoteca por adelantado durante 30 años y ni siquiera te permitan vivir en tu casa”.
Parte de los comentarios negativos podrían ser acallados por las noticias de que las grandes tiendas están disminuyendo las tarifas de sus programas de apartado para la temporada festiva del 2012.
Toys R Us eliminó la semana pasada la tarifa de servicio para los encargos de apartado que se hagan antes de fines de octubre. Después de esa fecha, habrá una tarifa de servicio de $5.
“Hemos tenido establecidos durante algún tiempo los planes para ofrecer programas de apartado gratis para esta temporada festiva”, dijo la vocera de Toys R Us Katie Reczek en respuesta a preguntas por escrito.
Wal-Mart siguió su ejemplo, eliminando la tarifa de cancelación de $10 del año pasado y bajando la tarifa que cobra por abrir una cuenta de sistema de apartado de $15 a $5. A los clientes de Wal-Mart se les devolverá sus $5 en forma de tarjetas de regalo después de que hagan su pago final. El año pasado, Wal-Mart no devolvió la tarifa de apertura.
Wal-Mart brindará además a los clientes más tiempo para hacer sus pagos. Ellos tendrán ahora 90 días para completar sus compras, en contraste con los 60 días que tuvieron en el 2011.
Las tiendas de Kmart eliminarán este año la tarifa de servicio para encargos de apartado hasta el 17 de noviembre.
Marks, de Consumer Reports, advirtió a los compradores que usen su sentido común: pidan copia por escrito de todo, léanse lo que está escrito en letras pequeñas y lleven la cuenta de los pagos.
“Haz las preguntas debidas. Asegúrate de que conoces los riesgos y las ventajas. Y entonces decide si vale la pena”, dijo.




























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