LAS VEGAS -- Es el hijo de un gran campeón, y por ello ha sido conocido Julio César Chávez Jr. en la mayor parte de su carrera.
Ahora es una estrella, encabezando la cartelera del fin de semana del Día de la Independencia de México tal como lo hacía su padre. Pero a diferencia de su progenitor, aún hay duda de cuán bueno es realmente.
Pero eso pudiera cambiar la noche del sábado cuando enfrente a Sergio Martínez, el boxeador que es reconocido como el mejor peso medio del mundo. Es un paso adelante grande para el hijo del gran campeón Julio César Chávez, y quien aún espera cimentar su propia fama.
No puedo evitar que las personas digan eso de mí. Soy el hijo y es lo que soy, dijo Chávez Jr., Es mi papá, pero poco a poco he probado lo que yo puedo hacer. Lo he probado en el ring.
Ciertamente Chávez Jr. se ha visto impresionante en sus últimas peleas, especialmente cuando superó a Andy Lee en el séptimo round de la pelea del 16 de junio en Texas. Pero aunque técnicamente es el campeón del peso medio, aún está trabajando por ser uno de los pugilistas de la élite.
Chávez enfrentará a un peleador técnicamente más superior y más probado como Martínez, quien sólo ha perdido una vez en los últimos 13 años y ha sido titular en las 154 y 160 libras. El mexicano tendrá ventaja en el tamaño, pero para ganar tiene que hacer que el ritmo de la pelea se parezca a los combates que su papá adoraba cuando estaba dentro del ring.
Creo que mi hijo está listo para esto, dijo Chávez. Martínez está hablando mucho sobre Julio, hablando mal. Se va a comer sus propias palabras.
Los apostadores tienen a Chávez abajo 2-1, pero tendrá en su esquina a Freddy Roach quien entrena a Manny Pacquiao- y el apoyo de la mayoría de los 19,000 aficionados que se espera llenen la arena el sábado.
Roach ha vuelto a Chávez un boxeador más pulido, pero también admitió sentirse frustrado por la manera en que enfoca sus entrenamientos: Chávez lo dejó esperando varias veces en su gimnasio de Hollywood.
Tuvimos un campo de entrenamiento un poco inusual, dijo Roach.
Aunque Martínez ha estado tratando de enfrentar a Chávez desde hace tiempo, el promotor Bob Arum dijo que no fue sino hasta hace poco que pensó que Chávez ya tenía las condiciones para rivalizar con un hombre como el argentino.
Arum dijo que Chávez le recordaba su padre, un boxeador que iba hacia delante, y que cansaba a sus rivales con golpes al cuerpo.
Pelea como su padre. Eso es la genética, dijo Arum. Lo que atrajo inicialmente a las personas es que era el hijo de Julio César Chávez. Luego había la duda de si podía pelear realmente. Muchas personas hicieron a un lado sus capacidades.
El sábado podrá despejar todas esas dudas.




























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