PHOENIX -- El jefe de policía Joe Arpaio se prepara para la que anticipa como la más reñida de sus cinco campañas en busca de la reelección.
Esta vez enfrenta un esfuerzo decidido de activistas por los derechos de los inmigrantes para desplazarlo. Se espera en cualquier momento un fallo sobre una demanda según la cual su departamento violó los derechos civiles de los hispanos. Una segunda demanda interpuesta por el Departamento de Justicia está en curso.
En los avisos de televisión no menciona la cuestión decisiva que le ayudó a cobrar notoriedad a escala nacional. Es un indicio, dicen, de que el tema de la inmigración irregular está perdiendo fuerza.
“Los temas en las campañas son como las flores: florecen, se marchitan y vuelven a florecer”, comentó Stan Barnes, cabildero republicano. “La inmigración ilegal está marchita”.
Arpaio, que tiene un enorme fondo de 4,2 millones de dólares en su campaña, sigue siendo favorito para las elecciones de noviembre. En una entrevista, se mostró desafiante como siempre y negó que la inmigración no autorizada haya perdido fuerza política.
“Cientos de personas se me acercan para agradecerme”, afirmó Arpaio, jefe de policía en el condado Maricopa, el más grande del estado, que incluye gran parte de la zona metropolitana de Phoenix.
Sea cual fuere la relevancia de la cuestión en momentos en que ha declinado el número de inmigrantes irregulares, los últimos años tumultuosos han reducido el grupo de activistas que se oponen al ingreso de inmigrantes no autorizados al país.





























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