Sur de la Florida

Anulan juicio por crimen en Miami Beach

 

dovalle@MiamiHerald.com

Una declaración de un veterano detective de homicidios puso fin prematuramente al juicio contra un acusado de violación y asesinato de una adolescente de South Miami.

El detective de Miami Beach Larry Marrero, quien estaba en el banquillo de los testigos, mencionó casualmente a los jurados que uno de los acusados junto a Joel Lebrón había sido encontrado culpable en un juicio anterior, un hecho que se suponía que no supieran los jurados.

El juez de circuito de Miami-Dade William Thomas, quien ha presidido en los juicios y condenas de tres de los cinco acusados, calificó el comentario de “muy perjudicial” y declaró nulo el proceso.

Thomas pidió disculpas a Lebrón y a los parientes de Ana María Angel, la adolescente de 18 años que fue secuestrada, violada y ejecutada de un disparo en la parte trasera de la cabeza en la carretera interestatal I-95 en abril del 2002.

“Sé del estrés emocional que cada uno de ellos debe atravesar cada vez que tomamos una decisión”, afirmó Thomas.

La demora, sin embargo, no será muy larga. Los abogados en el caso comenzarán el miércoles a elegir un nuevo jurado.

Acusado de asesinato en primer grado, violación y otros delitos graves, Lebrón enfrenta la pena de muerte si es encontrado culpable.

El jueves, la fiscal estatal de Miami-Dade Katherine Fernández Rundle afirmó que sus abogados —quienes no se opusieron a la anulación del juicio— y la madre de Angel reconocieron que era mejor comenzar un nuevo juicio que arriesgar que una corte de apelaciones anulara un veredicto de culpabilidad.

“Es muy desafortunado y es realmente lamentable, pero no se puede arriesgar nada en un caso de pena de muerte”, afirmó Fernández Rundle.

Angel y su novio, Nelson Portobanco, fueron secuestrados en South Beach y mantenidos como rehenes en un camión después de un paseo de medianoche por la playa. El caso conmocionó al sur de la Florida y provocó una búsqueda masiva de Angel, cuyo cadáver fue encontrado dos días después.

Los hombres, del área de Orlando violaron en grupo a Angel y le cortaron la garganta a Portobanco, que fue tirado a un lado de la I-95 en el condado Broward. Los fiscales dicen que Lebrón mató a Angel de un disparo a la I-95 en el condado Palm Beach mientras la joven rogaba por su vida.

Lebrón confesó el asesinato, dijeron los fiscales, y fue vinculado al crimen con pruebas de DNA y huellas digitales.

Los abogados en el caso se tomaron dos días para escoger un jurado, y el jueves era el segundo día de los testimonios, La madre de Angel, Margarita Osorio, y Portobanco ya habían revivido los trágicos eventos en el banquillo de los testigos.

No era la primera vez que ambos testificaban en el juicio.

Tres de los cinco hombres —incluyendo al sobrino de Lebrón, Jesús Román— ya han sido encontrados culpables, pero para evitar algún prejuicio, se supone que los jurados no deben conocer los resultados de los otros casos.

Durante el testimonio directo del jueves, el detective Marrero explicaba sus interacciones con la madre de Román durante la intensa búsqueda de los asesinos. Marrero afirmó que ella era “la madre de un acusado que ahora está condenado”.

El comentario no solicitado sorprendió al fiscal Reid Rubin, quien no le preguntó a Marrero sobre el resultado del caso de Román. Un jurado condenó a Román en septiembre del 2008 y actualmente cumple una cadena perpetua.

Los fiscales le dijeron al juez que el error del detective no tenía importancia debido a la enorme cantidad de pruebas contra Lebrón, pero no se opusieron a la anulación del juicio.

Marrero, un veterano detective de Miami Beach, dejó la corte sin hacer comentarios. Un portavoz de Miami Beach declinó comentar.

El papel del detective en el caso ya se encontraba bajo escrutinio porque la detallada confesión de Lebrón no pudo ser grabada porque presionó los controles equivocados en la grabadora.

El abogado de la defensa Jeffrey Fink, le preguntó durante el interrogatorio a Marrero si una condena de Lebrón borraría el “haber echado a perder” la cinta de la confesión.

“¿Puedo ser honesto?” le dijo Marrero. “Mi ego no significa nada aquí. Sólo quiero que se haga lo correcto”.

Durante un descanso, Fin pidió la anulación del juicio. El juez Thomas “no tuvo otra opción” que comenzar de nuevo, indicó Fink.

“Fue una decisión difícil porque parecía que era un jurado muy bueno que escuchaba cuidadosamente y comprendía lo que había que hacer”, comentó.

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