Jeannette Rodríguez fue la estrella mimada del público durante la época de oro de las telenovelas venezolanas. Con su belleza, talento y la aureola virginal que trasladó a sus personajes, enloqueció a los galanes y se batió con las figuras establecidas.
Basta mencionar Cristal, La dama de rosa o Marisela para alborotar nostalgias entre los incondicionales del género. Pero, como no vive de glorias pasadas, la actriz venezolana puede darse el lujo de “empezar” de nuevo sin deudas con sus recuerdos.
Esta noche Rodríguez se presentará en el Teatro Ocho de la Pequeña Habana en El matrimonio de Bette y Boo, comedia negra de Christopher Duran que inicia la temporada otoñal de la Sociedad Actoral Hispanoamericana.
“Con este regreso al teatro estoy saldando deudas con mi esencia. Sobra decir que estoy fascinada”, expresó Rodríguez a El Nuevo Herald desde su casa de Brickell Key.
Tras recordar que nació artísticamente en las tablas, una vez concluido su aprendizaje en la Escuela de Arte Escénico Juana Sujo y El Taller del Actor, de Caracas, la actriz confesó que, pese a las múltiples invitaciones que recibió para regresar al teatro, nunca se decidía. Pero como el proyecto del Teatro Ocho le interesó desde la primera lectura, aceptó sin poner objeciones.
“Con un personaje así no podía negarme”, confesó. “Switch es una mujer abnegada, servil y llena de inseguridades. Sin embargo, logra desconectarse de su realidad y crear su propio mundo, a despecho de los maltratos de su marido. Estoy segura de que muchas mujeres se verán reflejadas en ella”.
En El matrimonio de Bette y Boo se cuenta la historia de una pareja a través de sus familiares.
El elenco está integrado por Gledys Ibarra, Henry Zakka, Rosalinda Rodríguez, Carlos Garín, Miguel Sahid, Luke Grande, Andrés Mejía, Victoria del Rosal y María Corina Ramírez.
La comedia marca el debut en la dirección de la actriz Adela Romero. “Sólo un autor muy sagaz puede hacer que el público ría sin olvidarse de los conflictos por los que atraviesan los personajes”, señaló Rodríguez, quien no puso reparos en adaptarse a las necesidades de una producción modesta, pese a su estatus de estrella.
“Yo estoy segura de quién soy y de todo lo que me falta por hacer. Nunca he estado en plan de diva”, precisó. “El teatro enseña a trabajar en equipo y a amoldarse a las exigencias del director; y aunque en este caso el proceso no fue fácil, el resultado es óptimo. Me siento muy agradecida de esta invitación y motivada para seguir aprendiendo”.
Para Miguel Sahid, director de la Sociedad Actoral Hispanoamericana y del Teatro Ocho, Rodríguez “es una profesional que trasladó la magia de su época” al elenco. Y “ese mismo recuerdo la impulsa a no dormirse en los laureles”.
“Jeannette ha trabajado tan duro como cualquiera de sus colegas. Ella está consciente de que su regreso al teatro conlleva una gran responsabilidad”, apuntó.
“¡Ahora ya me estoy divirtiendo con mi personaje!”, agregó la actriz, quien aclaró que sigue tan activa como siempre.En los últimos años Rodríguez ha intervenido en varios espacios de la televisión española, sin contar las películas Miss Tacuarembó (2010), coproducida entre Argentina, Uruguay y España; Silvia Rivas, divorciada (2006), de RCTV de Venezuela, y en el reality show de Antena 3 TV La isla de los famosos II (2004).






























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