El pasado sábado asistí a la celebración del ochenta aniversario de mi buen amigo Reynaldo Borges. El escenario para la fiesta (el patio de la casa de su hija Maruchi), no pudo ser mejor; así como también fue grandiosa la disposición para divertirse, de todos los que acudieron a compartir la alegría de la familia Borges.
Entre los asistentes y precisamente sentados junto a mi esposa y a mí, se encontraba el matrimonio guatemalteco formado por el señor Alberto y su gentil esposa. Ellos habían viajado desde lejos para compartir tan marcada fecha con su amigo y administrador de sus propiedades en Miami. Hablamos muchísimo de su experiencia, como inversionistas en Miami, y su relación profesional con nuestro común amigo; al final de la noche coincidimos en que la confianza, el profesionalismo y la honestidad, representaban todo para lograr el objetivo.
La noche me sirvió, aparte de disfrutar de una maravillosa velada junto a uno de mis mejores amigos y su familia, para corroborar mi teoría en cuanto a la administración de propiedades inmobiliarias y reafirmar el credo que comparto con mi amigo Borges: Aquello que no desees para ti, jamás se lo ofrezcas a otra persona.
Comprar una propiedad inmobiliaria productora de ingresos, para un inversionista que viva en el extranjero, y administrarla mientras la plusvalía de la misma crece, es tarea intensa. Al menos para mí siempre ha representado un reto identificar y comprar este tipo de propiedades; aunque no así la posterior administración del inmueble.
Lo primero que debe hacerse entre administrador y dueño es sentar las bases de cómo se planea administrar la propiedad, y elegir quienes serán los profesionales que proveerán los servicios legales y contables, durante el ejercicio de administración, además de crear las cuentas bancarias que contendrán los fondos necesarios para futuras reparaciones y reemplazos; así como especificar los métodos contables y administrativos con que se realizará la labor.
Encontrar una propiedad productora de ingresos con el fin de ofrecerla a terceros, los cuales le confiarán su administración, es siempre una experiencia intensa e interesante. Algo que verdaderamente se disfruta, que encierra en sí un alto grado de responsabilidad; pero que definitivamente trae grandes satisfacciones con el pasar del tiempo.
De regreso al patio de Maruchi, poseedor de una exuberante vegetación y áreas de piscina, barbacoa, terraza y descanso, muy definidas y agradables, considero que fue un marco muy apropiado para festejar la larga vida de aquel que ha sabido ganarse la confianza, el respeto y la consideración de familiares, clientes y amigos, durante su existencia.
Una vez más agradezco la invitación que nos fue hecha mientras espero, pacientemente, para la fiesta de celebración del 90 cumpleaños de Reynaldo.
¡Salud y pesetas!, amigo mío.
J. A. Tony Ruano es autor del libro Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración. tony@ruanobrokers.com


























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