Cairo -- Una nueva ola de protestas antiestadounidenses se desató el viernes por el mundo musulmán, mientras el recién elegido gobierno de Egipto y sus homólogos en otras naciones luchaban por contener la indignación provocada por una película que se burla del profeta Mahoma.
Manifestantes en Túnez irrumpieron dentro del complejo de la embajada de Estados Unidos y prendieron fuego a los carros en el estacionamiento antes de ser expulsados por la policía y las fuerzas especiales, quienes además enfrentaron a multitudes que arrojaban piedras con gases lacrimógenos y disparos, reportó la Associated Press.
La policía de Jartum, la capital sudanesa, abrió fuego contra los manifestantes que trataban de escalar los muros de la embajada de EEUU en esa localidad, según la agencia de noticias.
Las fuerzas de seguridad en Sanaa, la capital yemení, dispararon al aire para mantener a los manifestantes alegados de la embajada de EEUU de esa ciudad, un día después de que la instalación fuera saqueada.
En Trípoli, Líbano, manifestantes prendieron fuego a un restaurante de KFC y Hardee’s, según la Associated Press. Fuerzas de seguridad abrieron fuego y dieron muerte a por lo menos una persona. Muchos resultaron heridos en enfrentamientos, la mayoría de ellos agentes de policía.
También se llevaron a cabo protestas contra EEUU en Afganistán, Bahrain, Jerusalén Oriental, Gran Bretaña, Indonesia, Irak, Irán, Malasia, Pakistán, Catar, Siria, Turquía y Cisjordania. Los manifestantes entonaban eslóganes religiosos y protestaban contra la denigración del Islam en el poco conocido filme, aparentemente creado en Estados Unidos.
En Washington, el presidente Obama informó el viernes en una carta a los líderes de la Cámara y el Senado que se había enviado fuerzas de seguridad estadounidenses a Libia y Yemen para proteger a los estadounidenses, en respuesta a los ataques a las misiones diplomáticas en esos países. Aseguró que las fuerzas de seguridad del Comando de Africa de EEUU “están equipadas para el combate”, aunque su propósito es únicamente proteger a ciudadanos y propiedades estadounidenses. Las fuerzas, identificadas como Equipos de Seguridad Antiterrorismo de los Marines, permanecerán en Libia y Yemen hasta que su presencia deje de ser necesaria, escribió Obama.
Poco después de que se diera a conocer la carta, los cadáveres de cuatro estadounidenses que murieron en el ataque del martes al consulado de EEUU en Bengasi, Libia, llegaron a la Base Conjunta Andrews, Maryland, desde Alemania, a bordo de un avión militar. Los féretros envueltos en la bandera estadounidense fueron portados solemnemente por marines a los carros fúnebres que esperaban en un hangar en presencia de Obama, la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton, el secretario de Defensa Leon E. Panetta y otros dignatarios y miembros de sus familias.
Clinton despidió el duelo de los cuatro fallecidos: J. Christopher Stevens, embajador en Libia; Sean Smith, experto en tecnología del Departamento de Estado; Tyrone Woods, ex miembro de las fuerzas SEAL de la Marina de Guerra que protegía al personal diplomático de EEUU desde el 2010; y Glen Doherty, otro ex miembro de las fuerzas SEAL que había servido en Irak y Afganistán.






























Mi Yahoo