Muchos niños se contagian con un padecimiento estomacal cuando comienza el año escolar. Si el problema persiste más de 24 o 48 horas, puede haber un problema subyacente: alergia a la leche o intolerancia a la lactosa. Ambas condiciones tienen síntomas parecidos y los padres pueden confundirlos. Pero afectan sistemas diferentes y, por lo tanto, requieren tratamientos diferentes.
Las alergias a la leche residen en el sistema inmunológico. Cuando una persona padece de esta alergia, significa que es alérgica a la caseína y al suero, proteínas que se encuentran en la leche de vaca. Cuando consumen alimentos que contienen estas proteínas, el sistema inmunológico reacciona de forma exagerada tratando de combatirlas, provocando alergias. Las reacciones alérgicas pueden producir dolores de estómago, vómitos y diarrea, síntomas típicos de la intolerancia a la lactosa. También pueden haber sibilancias, dificultad para respirar, tos, urticaria, manchas rojas, hinchazón o hasta bajar la presión sanguínea.
El Dr. Mario E. Tano, gastroenterólogo pediátrico en el Hospital de Niños Joe DiMaggio en Hollywood, dice que las alergias a la leche son más sintomáticas en niños e infantes y se les debe dar seguimiento de cerca.
En raras ocasiones, los niños y adultos con este tipo de alergias pueden experimentar una reacción potencialmente mortal conocida como anafilaxis, que puede provocar un estado de conmoción y un paro de órganos. Cualquier persona diagnosticada con alergia a la proteína de la leche debe mantenerse alejada de aquellos alimentos que contenga leche o proteínas de la misma en sus ingredientes, incluyendo los productos horneados.
Los padres deben tener el hábito de leer los ingredientes antes de darle un alimento a su hijo. Aún pequeñas cantidades de una sustancia a las que son alérgicos pueden provocar una reacción. Los médicos sugieren que los niños con alergia a los alimentos deben mantener siempre a la mano un dispositivo de epinefrina para casos de emergencia.
La Dra. Alisa Muñiz Crim, gastroenteróloga pediátrica del Miami Childrens Hospital, dice que muchas personas confunden las alergias a la leche con alergias a los productos lácteos.
La intolerancia a la lactosa tiene que ver con el tracto gastrointestinal y es menos severa. Es más común entre adolescentes y adultos y puede ser temporera. Se define como la inhabilidad de digerir la lactosa, una azúcar que se encuentra en la leche y en los productos lácteos. Es causada por la deficiencia de una enzima llamada lactato, que descompone la lactosa en glucosa y galactosa, ayudando a la corriente sanguínea a absorber las enzimas.
Los niños y adultos que tienen intolerancia a la lactosa pueden experimentar síntomas cuando consumen leche o productos lácteos, sin embargo, pueden ingerir pequeñas cantidades dependiendo de la severidad de la deficiencia de lactato.
Los síntomas duran típicamente de 30 minutos a dos horas y pueden variar en severidad dependiendo de cuánto lactato consuma el cuerpo de la persona. Tano menciona que pueden consumirse enzimas artificiales para evitar síntomas al consumir leche.
Hay formulas para bebés a base de aminoácido que les provee el calcio que necesitan, dice Tano.






























Mi Yahoo