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Nuevos tratamientos para pacientes de asma

 

Un procedimiento mínimamente invasivo que abre las vías respiratorias puede ayudar a los pacientes de asma que no han mejorado con medicamentos.

Especial/ The Miami Herald

Miriam Rivera pasó gran parte de su vida en oficinas de médicos, en hospitales y gastando una fortuna para tratar su asma severa, hasta que un nuevo procedimiento le cambió la vida en cuestión de semanas. El procedimiento se llama termoplastía bronquial.

“Iba al hospital casi una vez al mes y me quedaba allí por dos semanas”, dice la residente de Miami Gardens.

Rivera, de 65 años, ha sufrido de asma severa desde que tenía 32 años y ha utilizado una larga lista de medicamentos, incluyendo dosis altas de cortisona diariamente.

Los asmáticos tienen problemas para respirar por dos razones: las vías respiratorias tienen diámetros más pequeños debido al tejido muscular adicional y también son más propensas a la inflamación, provocando que se estrechen y restringiendo que pase el aire, dice el Dr. Eduardo Oliveira, director médico de neumología intervencionista en Cleveland Clinic Florida.

Unos 25 millones de estadounidenses padecen de asma. Aunque el asma tiende a asociarse con los niños, hay una creciente preocupación sobre el asma en las personas de mayor edad. Un estudio reciente de la Universidad de Cincinnati, publicado en Annals of Allergy, Asthma & Immunology, revista científica del Colegio Americano de Alergia, Asma e Inmunología (ACAAI, por sus siglas en inglés), reveló que la tasa de mortalidad entre las personas de 65 años o más es 14 veces más alta que entre los pacientes de asma de 18 y 35 años de edad.

La termoplastía bronquial es un tratamiento mínimamente invasivo, de tres partes, que se realiza usualmente de forma ambulatoria, a menos que, como en el caso de Rivera, el paciente necesite quedarse una noche debido a otras complicaciones como la diabetes.

Rivera sintió una gran mejoría después del primer procedimiento.

“Después de la primera porción del tratamiento pude ir a Orlando y visitar a mi madre de 90 años que estaba grave”, dice. “Pude respirar lo suficientemente bien como para hacer el viaje”.

El Dr. Rodney Benjamin, neumólogo en el Hospital South Miami, explicó que este tratamiento está reservado para el “asma refractaria”.

“Estas son personas que han sido tratadas (con medicamentos) y todavía no están bien”, dice.

Para el procedimiento, se le administra anestesia general al paciente y el médico inserta un cono en los pulmones. “Una vez en los pulmones, le insertamos un pequeño catéter que se abre como una sombrilla”, dice Oliveira. “Le aplicamos energía termal en las vías respiratorias, esto no las destruye pero provoca algún daño en los músculos que recubren los conductos”, explica, creando entonces un diámetro mayor en las vías para que el aire pueda pasar.

Hay miles de conductos de aire, dice Oliveira, que describe el procedimiento como un proceso tedioso, a pesar de que cada una de las sesiones toma sólo una hora.

Rivera fue la primera paciente de termoplastía bronquial del Dr. Oliveira, a pesar de que había sido entrenado para realizar el procedimiento hacía año y medio. Hay una razón sencilla: el seguro médico de ella antes no pagaba por el procedimiento. El Dr. Oliveira está tratando actualmente a su segundo paciente, que está pagando el tratamiento de su bolsillo. El costo para el mismo oscila entre $21,000 y $30,000.

Las compañías de seguro se han resistido a pagar por el tratamiento ya que es uno novedoso, dicen los médicos.

“Una vez que se estandarice y sea más común, será más fácil que las compañías de seguro lo aprueben”, dice el Dr. Raúl Valor, director de la división pulmonar del Baptist Hospital de Miami.

Ambos médicos tienen pacientes en la canalización, pero están tratando de obtener la aprobación del seguro.

Valor cree que cuando las compañías aseguradoras hagan números, verán que el pagar por el tratamiento los beneficiará.

“Este tratamiento es recomendado para el asma severa, y esos pacientes gastan mucho más de $30,000 anualmente en tratamiento médico, así que tiene sentido que esos pacientes obtengan el tratamiento”, dice Valor.

En el caso de Rivera, ella no “gastó un centavo” en el tratamiento, dice. El tratamiento también se considera permanente.

“Mi vida ha cambiado en un 90 por ciento: puedo caminar, puedo ir de tiendas, hace años que no iba a las tiendas porque no podía caminar entre los pasillos de ropa”.

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