Cuando Luis Alejandro Sanz salió de prisión por narcotráfico, pronto encontró un nuevo camino para delinquir en una industria emergente en Miami: el fraude al Medicare.
El delincuente convicto comenzó una compañía de atención médica en las casas, usando a su esposa Elizabeth como la dueña para esconderse de las autoridades.
La pareja comenzó a ganar. Su negocio en Miami-Dade, Ideal Home Health, envió facturas por $45 millones por supuestamente suministrar servicios e enfermería a pacientes de diabetes en sus casas, cobrando $30 millones en dólares de los contribuyentes.
El viernes, la jueza de distrito federal Kathleen Williams envió a Luis Sanz, de 58 años, a prisión por 10 años, y a Elizabeth Acosta Sanz, de 45, por nueve años, y afirmó que la pareja se burló del agraviado programa federal para personas de la tercera edad y discapacitados. Los Sanz, quienes compraron una casa de $1.3 millones en West Miami-Dade con sus ganancias mal habidas, pagaron sobornos a los reclutadores y pacientes por servicios que nunca suministraron o fueron necesarios.
Incluso el abogado defensor de la pareja, Jay Moskowitz, le dijo a la jueza: En este caso particular, los pacientes estaban en el arreglo.
Los Sanz, quienes tienen una hija de 8 años, se declararon culpables a comienzos de este año en acuerdos de cooperación con las autoridades federales. Hasta ahora, la investigación de sus negocios, que estafó al Medicare entre el 2006 y el 2009, ha producido 25 condenas por fraude. Se esperan acusaciones contra más cómplices.
El fiscal auxiliar federal Dan Bernstein indicó que el programa de Medicare, que ha sido ampliamente criticado por la poco exigente supervisión en el pasado de los suministradores y reclamos, no debe ser culpado en el caso de los Sanz porque la pareja hizo que su negocio pareciera legítimo.
Luis Sanz, quien había cumplido una sentencia a cinco años de prisión por contrabando de cocaína y lavado de dinero en la década de 1990, concibió el timo de cuidado en las casas y reclutó a los pacientes. Su esposa, quien administraba el negocio, falsificó las firmas de los médicos, alteró los registros médicos y presentó falsos reclamos. Ambos se encuentran detenidos desde su arresto en julio del 2011.
Todos los días, ellos tenían un solo propósito: robar tanto como pudieran al Medicare, indicó Bernstein a la jueza. El Medicare pagó porque estas personas sabían como estafar.
La reinvención de Sanz como empresario de Medicare no es nada nuevo para ex convictos, de acuerdo con Bernstein, quien encabeza la sección de fraude de la salud en la oficina del fiscal federal.
El caso de Luis Sanz realmente condensa lo que ha estado ocurriendo en Miami desde la década de 1990, cuando muchos narcotraficantes comenzaron a enrolarse en el fraude al Medicare porque parecía muy rentable y menos riesgoso.
Entre los que han logrado penetrar el sistema:
• Armando Manny González: un traficante convicto de cocaína, abrió un par de clínicas de salud mental en las zonas de Kendall y Cutler Bay a mediados de la década del 2000. Para el 2008, al sospechar que los federales estaban detrás de él, se llevó su negocio de psicoterapia a Carolina del Norte. En mayo, González fue acusado formalmente junto con otros ocho acusados de cargos de conspirar para robar $63 millones al Medicare. Su compañía, ahora desaparecida, Health Care Solutions Network, recibió pagos por $28 millones. Está pendiente un juicio federal en el caso.




























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