Una de las bellezas del deporte de las bolas y los strikes es su lealtad a las diferentes épocas que han moldeado sus ricas páginas. Desde Ty Cobb, Babe Ruth y Ted Williams, hasta Willie Mays, Roger Clemens y Albert Pujols.
A partir de los años en que dominaban los cubanos, hasta el presente en que los dominicanos y venezolanos son mayoría, el pelotero de habla hispana se ha convertido en una joya de invaluable valor para el mercado beisbolero norteamericano. Desde su primera gran estrella el lanzador cubano Adolfo Luque, hasta las etapas del mexicano Beto Avila, el boricua Roberto Clemente, el panameño Rod Carew, el nicaraguense Dennis Martínez, el dominicano Sammy Sosa y el venezolano Johan Santana.
Con sus actuaciones, estas luminarias han ubicado en un sitial de honor al pelotero latino. Y es que no se puede escribir la historia del béisbol de Grandes Ligas, sin ubicar con letras doradas los nombres de decenas de estos jugadores que han entregado el alma, el corazón y la vida en el terreno de juego.
El primer pelotero latino que actuó en un campeonato profesional en Estados Unidos fue el cubano Esteban Bellán, que militó en 1871 con el equipo Troy Haymakers de la Asociación Nacional, y el primer jugador latino en Grandes Ligas a partir de 1876 fue el colombiano Luis Castro cuando en 1902 vistió el uniforme de los Atléticos de Filadelfia.
Entre los cubanos en el Siglo XX, los pioneros en las Mayores fueron Rafael Almeida y Armando Marsans, cuando ambos debutaron en 1911 con los Rojos de Cincinnati. El primer pelotero latino estrella en Grandes Ligas fue el pitcher cubano Adolfo Luque, que acumuló 193 victorias, 179 derrotas, una efectividad de 3.24, con 26 lechadas y 1,130 ponches propinados. El llamado Habana Perfecto se mantiene como el pitcher latinoamericano con más triunfos en una temporada, con 27 en 1923.
Entre los venezolanos, el pitcher Alejandro Carrasquel fue el primero en 1939, con Washington. Pero la primera estrella fue su hermano, el torpedero Alfonso Chico Carrasquel.
El primer jugador dominicano fue Ozzie Virgil en 1956 con los Gigantes de Nueva York. La primera estrella, el lanzador derecho Juan Marichal.
Hiram Bithorn fue el primer jugador boricua en las Mayores con los Cachorros de Chicago, en 1942. La primera luminaria, el inicialista Víctor Pellot que ganó siete premios Guantes de Oro y tuvo un promedio de .284.
Humberto Valentino Robinson fue el primer jugador de Panamá en Grandes Ligas cuando debutó el 20 de abril de 1955, con los Bravos de Milwaukee. La primera gran estrella panameña fue Rod Carew, ganador de siete títulos de bateo y miembro del Salón de la Fama del Béisbol.
Nicaragua tuvo al lanzador Dennis Martínez, que debutó el 14 de septiembre de 1976 con los Orioles de Baltimore. Martínez terminó su carrera con 245 victorias, 193 derrotas y 3.70 de efectividad.
México llevó a Mel Almada a Grandes Ligas en 1933, con los Medias Rojas de Boston. La primera luminaria fue el camarero Roberto Beto Avila.
Muchos no conocen que Honduras tuvo a un jugador en Grandes Ligas. Fue Gerald Young en 1987, con los Astros de Houston. Otros países del área caribeña también aportaron jugadores a las Mayores: Joe Christopher, de Islas Vírgenes, el jamaiquino Chilli Davis, por Curazao lo hicieron Hensley Meulens y Andruw Jones, mientras que por Aruba lo hizo Eugene Kingsale.



























Mi Yahoo