West Liberty, Iowa -- Cuatro años atrás, José Zacarías le ofreció su casa a trabajadores de la campaña de Barack Obama durante dos semanas antes de las asambleas partidarias de Iowa. Gran admirador del candidato demócrata a la presidencia, no podía hacer menos.
En el tiempo que ha transcurrido desde entonces, Zacarías se hizo ciudadano estadounidense, fue elegido al concejo municipal de su ciudad y ha ido golpeando de puerta en puerta tratando de persuadir a sus vecinos de que voten por Obama, en un reflejo de la creciente influencia política de la comunidad hispana en este estado.
“El voto hispano puede ser decisivo en las próximas elecciones, al menos aquí en Iowa”, declaró Zacarías, un mexicano que se radicó en West Liberty en 1984. “Hay mucho entusiasmo”.
Iowa no es el único estado en el que el voto hispano puede ser determinante. Virginia, Carolina del Norte y Ohio son otros estados en los que no hay tantos hispanos como en Nevada, Colorado o la Florida, pero donde se perfilan votaciones reñidas en las que esa comunidad puede inclinar la balanza.
Iowa ha registrado un gran crecimiento en su población y tiene muchos votantes nuevos. Se espera que la asistencia a las urnas aumente en las elecciones de noviembre y se le está prestando mucha atención a un bloque del electorado que pasa inadvertido en otros estados. Nadie puede decir cuántos hispanos votarán, pero la Liga de Ciudadanos Latinos Unidos, o LULAC, que lleva a cabo una campaña para empadronar votantes hispanos, espera que haya al menos 50.000, comparado con los 35.000 del 2008. Ello representaría un 3% del electorado.
La cifra no es grande, pero podría resultar clave si la elección es reñida, como anticipan algunas encuestas recientes, y si el presidente Obama se lleva dos de cada tres votos de esa comunidad, como hizo en el 2008.
La población hispana de Iowa aumentó un 84% entre el 2000 y el 2010, hasta llegar a 151.000 personas, el 5% de la población total del estado. La historia se repite en otros estados donde no hay un partido hegemónico. Esta población aumentó un 8% en Carolina del Norte y Virginia. Y los latinos son el 3,1% de la población de Ohio, pero registraron un incremento del 63% desde el 2000.
Los hispanos no harán sentir todo su peso. Menos de la mitad de los latinos de Iowa están habilitados para votar, pues muchos de ellos son demasiado jóvenes o no son ciudadanos. La asistencia de los latinos a las urnas es tradicionalmente baja. Pero los que sí están empadronados dicen que las políticas de ambos partidos hacia la inmigración irregular y la recesión los movilizarán.
West Liberty, localidad de 3.800 habitantes entre Davenport y Iowa City, en una región de plantaciones de maíz del este de Iowa, es el primer pueblo del estado donde los hispanos son mayoría, según el censo del 2010. Por años mexicanos y centroamericanos han estado viniendo para trabajar en una planta procesadora de pavos llamada West Liberty Foods. Las escuelas de la ciudad ofrecen educación bilingüe.
Residentes entrevistados en el centro del pueblo, donde un bar y una agencia de seguros tienen publicidad en español e inglés, dicen que se sienten traicionados porque Obama no cumplió con su promesa de sacar adelante una reforma a las leyes de inmigración. Muchos elogiaron su orden de suspender las deportaciones de extranjeros que fueron traídos ilegalmente al país por sus padres cuando eran niños, pero otros la ven como una medida política que se puede revertir.


























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