Nereida Vélez, de 23, dijo que votaría por Obama si pudiera. Nacida en México, se vino a Arizona de niña y su familia se radicó luego en West Liberty en busca de trabajo. Su padre trabaja como pintor y su madre en la planta de pavos. Ella se acogió al programa de Obama para diferir las deportaciones, en la esperanza de poder sacar sus papeles.
“(Obama) Nos ofrece más oportunidades a los hispanos”, comentó Vélez, un ama de casa que tiene una hija de dos años, mientras se cortaba el cabello en una peluquería del centro del pueblo. “Me cae bien”.
Otra empleada de la planta, Erika Reyes, de 19, dijo que todavía no decidió por quién votar. Está molesta con Obama, pero sabe poco de Romney.
“Obama ha estado diciendo lo que quiere hacer, pero no lo hizo cuando fue elegido”, declaró Reyes, sentada en un banco con su hija de siete meses. “La gente creía en él, pero ahora no sé qué pensar”.
Obama ganó con amplitud en Iowa en el 2008. Sin embargo, dos años después fueron los republicanos los que triunfaron en las elecciones de mitad de término.
Mark LeRette, presidente del Partido Republicano en el condado de Muscatine, que tiene una de las concentraciones de hispanos más grande del estado, dice que los latinos son “una comunidad naturalmente conservadora” y espera que su partido les preste la debida atención.
Para muchos hispanos la elección será entre un presidente que sienten que los ignoró y un desafiante que podría ser peor, según Ila Placencia, de 85 años, de West Des Moines.
“Ninguno de los dos me gusta, pero si Mitt Romney es elegido, va a ser muy malo para los hispanos. Quiere hacer muchas cosas que van en contra de lo que nosotros queremos”, afirmó Plasencia, una influyente activista comunitaria que dirige una organización sin fines de lucro que asiste a los nuevos ciudadanos y promueve la educación.




























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