Hace más de cuatro años, la ciudad de Miami abrazó con entusiasmo un ambicioso plan para la parte de parque del proyecto mega millonario del Museum Park frente a la bahía en el downtown de Miami.
Unánimemente aprobado por la Comisión de la Ciudad, el plan para un espacio verde de 20 acres por $68 millones supuestamente convertiría a parte del Parque del Bicentenario en la versión de Miami del celebrado Millennium Park de Chicago. La visión: atraer a miles de visitantes con exuberantes jardines públicos, una dramática entrada a Biscayne Boulevard con filas de palmas reales creciendo de una laguna poco profunda, un gran pasto, pabellones de cristal y una colina esculpida para suministrar a los visitantes vistas panorámicas del agua y el verde.
Bueno, olvídense de todo eso. Al menos para el futuro cercano.
Al enfrentar duros recortes fiscales, los administradores de la ciudad han reducido drásticamente el demorado plan del parque a un borrador básico de $10 millones. Los funcionarios de la ciudad dejaron a un lado todos los aspectos distintivos del parque hasta una fecha futura indeterminada para centrarse en construir dos elementos clave, aunque simplificados: un nuevo camino por la bahía y un paseo desde Biscayne Boulevard hasta la Bahía de Biscayne que suministrará acceso pedestre a los museos de arte y ciencia que ahora se construyen en el extremo norte del Parque del Bicentenario.
Aún habrá un parque con árboles, un suelo de tierra y caminos entre el paseo y el sitio de botes en aguas profundas en el límite sur del proyecto, prometieron los dirigentes de la ciudad.
Simplemente, no será nada parecido al elaborado plan por el que la ciudad pagó $4.2 millones para que diseñara la firma neoyorquina Cooper Robertson & Partners, famosos planificadores de Battery Park City, en la parte baja de Manhattan.
Habrá árboles y espacios abiertos, dijo el comisionado Marc Sarnoff, presidente de la Agencia de Reurbanización de la Comunidad Omni, que financia el grueso del proyecto del parque. Se podrá caminar, tomar una siesta bajo un árbol y jugar al fútbol. Pero no tendremos esa identidad del Millennium.
Sarnoff y los administradores de la ciudad, que estudian ahora cinco propuestas de contratistas para el camino y el paseo, dijeron que el reducido alcance del trabajo incluirá algunos remedios ambientales necesarios para cubrir el suelo contaminado, así como una infraestructura básica para que el plan de Cooper Robertson se pueda realizar algún día.
Esa es aún la visión que ha adoptado nuestra comisión, aunque fuera hace varios años atrás, dijo Alice Bravo, sub administradora de la ciudad. Estamos poniendo el esqueleto. Tendremos un parque estéticamente agradable que estará en armonía con los museos y que se podrá ampliar con el tiempo.
La ciudad había descartado, previa y silenciosamente, algunos elementos más costosos del plan Cooper Robertson, incluyendo un estacionamiento subterráneo y un restaurante, reduciendo el costo estimado a unos $45 millones.
Pero la decisión de reducir mucho más el plan del parque llega en un momento en que alcanza la mitad de su construcción el edificio del Museo de Arte (MAM) de $220 millones, que está programado para inaugurarse en el otoño del 2012. El nuevo Museo de Ciencias de Miami, que está programado para terminarse para finales del 2014, comenzó su construcción en febrero.






























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