GUAYAQUIL, Ecuador -- Es difícil superar los auténticos orígenes ingleses de Juan José Illingworth. Es el homónimo de sexta generación de un inglés que llegó a convertirse en uno de los héroes nacionales de Ecuador, peleando por la independencia de España, ayudando a dirigir a la incipiente nación, fundando su academia naval y trazando la ley que liberó a los esclavos del país.
Sin embargo, pese a todo el aprecio de Illingworth hacia los vínculos de su familia con la vieja tierra, cuando las autoridades británicas amenazaron el mes pasado con entrar a la Embajada de Ecuador en Londres para detener al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, quien busca asilo, sus sentimientos decididamente fueron en contra de la Madre Inglaterra.
“Siempre he creído que una embajada es un baluarte de protección”, dijo Illingworth, ejecutivo de software y ex legislador. “Inglaterra no puede violar eso”.
Tengan en cuenta que Illingworth no es seguidor del presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien tomó la decisión de otorgarle asilo a Assange. Y como otras personas aquí, él ve motivos políticos detrás de ese movimiento. Correa ciertamente tiene predilección por las grandes posturas públicas que lo presentan audaz y desafiante, ya sea retando a rebeldes agentes de policía a matarlo si tienen el “valor suficiente”, expulsando al representante del Banco Mundial, expulsando al embajador estadounidense o negándose a permitir que las fuerzas armadas de EU hagan uso de una prominente base en suelo ecuatoriano.
Pero, cuando el altercado sobre Assange se convirtió en una lucha que puso a Ecuador en contra de una poderosa e imperiosa Gran Bretaña, muchos en este país dividido políticamente se formaron detrás de él.
Miriam Vilela, de 40 años, de oficio costurera, quien estaba sentada en una tarde reciente en el Parque de la Armada aquí cerca de una estatua del pariente famoso de Illingworth, tenía apenas noción vaga de quién era Assange, recordando meramente que tenía “algo que ver con Internet”.
Sin embargo, sí fue clara con respecto a que Gran Bretaña había intentando intimidar a Ecuador, y a ella le alegraba que Correa se hubiera mantenido firme. Eso le recordó una frase empleada por un ex presidente de Ecuador, Sixto Durán Ballen, para unir al país durante su guerra con Perú en 1995.
“Ni un paso atrás”, dijo Vilela, quien apoya a Correa debido a sus estrategias que ayudan a los pobres. “Nunca retrocedas. Lo que es nuestro es nuestro”.
A fin de cuentas, Reino Unido dio marcha atrás con respecto a su amenaza de invadir la embajada, y Ecuador informó esta semana que reanudaría conversaciones enfocadas a resolver el tenso enfrentamiento. Sin embargo, todo parecía indicar que había pocas esperanzas de una solución rápida. Assange, quien se ha refugiado en la embajada desde el 19 de junio para evitar la extradición a Suecia, donde es buscado para ser interrogado sobre alegatos de que atacó sexualmente a dos mujeres, declaró a Telesur, canal con sede en Venezuela, que preveía permanecer en el edificio durante seis a 12 meses.






























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