Nubia Pomer se llena de orgullo cuando observa las niñas y adolescentes a quienes enseña los bailes folklóricos de Nicaragua.
Es una tradición que va de padre y madre a hijo, nieto y hasta bisnieto, dijo Pomer. Me siento feliz cuando las veo bailar, cuando las veo absorbiendo la cultura nicaragüense.
El domingo, la tropa de pequeñas bailarinas despertaron esos sentimientos de orgullo patriótico en Pomer y una audiencia de decenas de nicaragüenses durante una feria para el Día de Independencia de ese país. Nicaragua, como la mayoría de los países centroamericanos, había celebrado el Día de Independencia el sábado, el 15 de septiembre.
La feria, en el Parque Robert King High, también contaba con una representación de La Gigantona, un baile satírico en el cual los participantes se burlan de los conquistadores españoles y recitan poesía graciosa. Varios vendedores ofrecían comida típica, como gallo pinto, vigorón y queso frito.
En un puesto de comida, Martha Marenco preparaba carne asada mientras observaba el baile de La Gigantona. Marenco, quien creció en Managua, dijo que los versos recitados durante el baile sirven para inspirar y recordar la audiencia sobre lo bueno que existe en Nicaragua.
Hay versos para enamorar a la muchachas y versos para burlarse de los enemigos, dijo. Pero también hay versos que celebran el nacatamal y las cosas de nosotros para que la gente sepa que tenemos cosas bonitas en nuestro país, y no hay que ir a Europa.
Después de las comunidades cubanas y colombianas, los nicaragüenses componen el mayor grupo de hispanos en el Condado Miami-Dade. La comunidad nicaragüense creció de unos 69,000 en el 2000 a más de 107,000 en el 2010, lo cual significa un aumento de 55 por ciento, según estadísticas del Censo de Estados Unidos.
Muchos de ellos son ciudadanos estadounidenses, como Idania Cortez, quien salió de Nicaragua en 1989. Sus dos hijas forman parte del grupo de baile folklórico organizado por Pomer.
Soy nicaragüense y me gusta que mis hijas aprendan las tradiciones de mi país, dijo Cortez. Pero también estoy conectada con este país y votaré por primera vez en noviembre.
Este fue uno de los mensajes promovidos por activistas de Community Performing Arts Association, quienes mantuvieron una mesa para inscribir a nuevos votantes durante la feria. Aquellos que se acercaban para llenar una planilla también recibían algo especial: una bolsa de frijoles rojos, el frijol favorito entre nicaragüenses.
Simplemente, es parte de lo que nosotros comemos, dijo Edda Jirón. Es bien nutritivo y barato. No todo el mundo puede comprar carne, pollo y mucho menos pescado. Pero el frijol sí, y el frijol te llena.
Jirón dijo que su trabajo de voluntaria para registrar a nuevos votantes tiene una doble misión.
Le damos algo que ellos quieren y que es parte de vivir y alimentarse, y también les damos la oportunidad para registrarse para votar en un momento crítico, donde pueden votar por un nuevo presidente o votar para mantener el que tenemos, dijo.
Representantes del Departamento de Trabajo de Estados Unidos también asistieron el evento para educar a los asistentes sobre sus derechos laborales. Aunque el departamento federal suele participar en eventos como la feria, tenía un significativo especial debido a que la Secretaria de Trabajo, Hilda Solís, es hija de una nicaragüense.
Millie Herrera, representante de Solís en el sureste del país, aseguró que todos los trabajadores están protegidos por las leyes laborales del gobierno federal.
Estos derechos aplican a todos los trabajadores, sin importar su país de origen o su estatus migratorio, dijo.




























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