CHICAGO -- Los maestros de Chicago suspendieron el martes la primera huelga en la enseñanza pública en 25 años en la ciudad y regresarán el miércoles al trabajo, para atender a 350,000 estudiantes después de siete días de ausencia.
El fin de la huelga fue decidido este martes por 800 miembros del consejo de delegados del Sindicato de Maestros de Chicago (CTU), que aprobó el principio de acuerdo logrado el viernes pasado con las autoridades educativas.
La asamblea no fue pública, pero según diversos delegados hubo una “mayoría abrumadora” en la votación.
Karen Lewis, presidenta del sindicato, dijo luego en una conferencia de prensa que el fin del conflicto fue apoyado por el 98 por ciento de los delegados, aunque admitió que hubo un 2 por ciento que insistió en el mantenimiento de la huelga.
“Todavía hay gente que no se olvida de que la junta de educación suspendió el pago del 4 por ciento de aumento salarial del último contrato”, señaló, en referencia a una polémica medida justificada por el déficit del presupuesto escolar.
La dirigente dijo no estar “completamente feliz” con lo logrado, porque “no existen los contratos perfectos, que nos hagan felices a todos, pero tampoco podemos continuar en huelga indefinidamente”.
El distrito escolar de Chicago tiene 400,000 alumnos, de los cuales solamente 50,000 tuvieron clases durante la huelga porque pertenecen a escuelas autónomas o chárter con personal docente que no forma parte del CTU.
El convenio pactado, que tendrá tres años de duración con opción a un cuarto, establece que los maestros recibirán un aumento salarial del 3 por ciento en el primer año de contrato y del 2 por ciento cada año siguiente, porcentajes muy inferiores a los reclamados inicialmente.
Aunque los detalles no fueron divulgados, trascendió que, a pesar de los avances logrados, igualmente preocupa a los maestros que no se incluyan límites al crecimiento de las escuelas autónomas.
Tampoco se logró limitar la política de cierre y reforma de escuelas públicas de bajo rendimiento, lo que trae aparejado el despido de todo el personal docente.
Lewis, que durante la huelga llamó “patotero” al alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, dijo que igualmente confía en que el contrato negociado será cumplido “de buena fe” por las autoridades educativas.
El nuevo convenio colectivo debe ser ratificado en las próximas dos semanas por los 26,000 miembros del sindicato





























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