Un árbitro fue sacado de un partido porque es fanático de uno de los equipos que iba a jugar. Otro anuló un touchdown sin siquiera tirar el pañuelo que marca un castigo. Varios tuvieron problemas con las reglas más básicas del fútbol americano.
En general, los árbitros suplentes sacaron malas notas en la segunda fecha de la temporada de la NFL.
Los entrenadores y jugadores empiezan a perder la paciencia y criticaron a los árbitros suplentes después de una serie de pifias en los encuentros del domingo y el lunes por la noche.
Algunos jugadores incluso bromearon con aportar dinero de sus bolsillos para ayudar a resolver la disputa entre la liga y los árbitros regulares.
“No sé cuál es su disputa, pero tengo un par (de millones de dólares) para eso, así que tratemos de arreglarlo”, bromeó el lunes el defensive back de Washington, DeAngelo Hall. “Estoy seguro que los chicos en el camerino podrían reunir algo de dinero para ayudar a la causa”.
La NFL decretó un cierre patronal con los árbitros en junio después que expiró su convenio laboral. Las negociaciones entre la Asociación de Arbitros de la NFL y la liga se estancaron varias veces durante el verano, incluyendo en la antesala de la temporada, y la liga utiliza árbitros suplentes por primera vez desde el 2001.
Los resultados del experimento han sido mixtos.
Horas antes del inicio de la jornada dominical, la NFL sacó al juez de línea Brian Stropolo del partido Nueva Orleans-Carolina porque se descubrió que es fanático de los Saints.
Luego llegaron los problemas en el terreno.
En la victoria de Filadelfia 24-23 sobre Baltimore, dos decisiones que alteraron el resultado provocaron la ira del quarterback Joe Flacco y el linebacker Ray Lewis, de los Ravens.




























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