JUPITER, Florida -- Bárbaro Cañizares asegura que no sabe hacer más nada en su vida que jugar pelota. Sus números sugieren que no está equivocado.
Desde su natal Cuba, hasta el béisbol organizado, ligas del Caribe y circuitos independientes, Cañizares se ha dado a conocer por la consistencia a la hora de empuñar el madero. Ahora espera mostrar esa misma faceta en una nueva experiencia para él, el clasificatorio del Clásico Mundial de Béisbol en el que estará representando a España que este jueves enfrentará a Francia en el Roger Dean Stadium de esta ciudad.
Nunca imaginé que iba a jugar algún día para España. No tenía ni idea. Mi mamá es española y ellos me contactaron para jugar y quedé muy contento, apuntó.
El toletero derecho fue una constante del equipo Industriales de la Serie Nacional de Cuba en donde en diez temporadas conectó para .298 con .397 de porcentaje de embasamiento (OBP). Además vistió la camiseta nacional de Cuba con la que ganó el premio al Jugador Más Valioso de la Copa Intercontinental del 2002.
Dos años después escapó de la isla y en el 2006 firmó con los Bravos de Atlanta para luego ser subido a las Mayores en el 2009 en donde jugó apenas cinco partidos.
Desde entonces su nombre no apareció más en el béisbol élite, y para el mismo Cañizares muy probablemente esos cinco desafíos sean los únicos en su carrera como grandeliga.
Quisiera decir que todavía tengo chance de jugar, pero es difícil. Una vez que sales del sistema de Estados Unidos sin haber jugado mucho en Grandes Ligas se ve cuesta arriba, apuntó. Es difícil que algún equipo me vaya a dar la oportunidad. Creo que puedo hacerlo, pero no veo que haya alguien que quiera darme el chance.
Cañizares ciertamente hizo su parte en su paso por las Menores. En siete temporadas su promedio de por vida es de .329 (2,654-874) con .405 de OBP. En la última vez que jugó en Triple A, en el 2010, conectó para .341 con .403 de OBP.
Creo que tuve los números todos los años con Atlanta, pero al final uno entiende que es cuestión de proyección. Ellos querían alguien que pudiera estar unos 10 ó 15 años y ya tenía para eso casi listo a (Freddie) Freeman en la primera base. A veces uno como jugador no lo entiende porque sé que yo podía batear, pero él era más joven y con más proyección, analizó.
Aunque aquella puerta se le cerró, otras no con tanto glamour, aunque sí enriquecedoras como las calificó- se le abrieron.
No me arrepiento de la carrera que he tenido. He jugado en casi toda las ligas de América, en Nicaragua, México, Puerto Rico, Dominicana y Venezuela. Son experiencias que te van enriqueciendo. He tenido la posibilidad de jugar en muchos lados, algo que desgraciadamente no hubiese tenido en Cuba, enfatizó.
Siga a Luis E. Rangel en Twitter: @luirangel




























Mi Yahoo