Bogota -- Apenas horas después de que la policía venezolana capturara al principal capo del narcotráfico de Colombia, Daniel Barrera, en un teléfono público de la frontera y con las huellas digitales calcinadas, mataron además a tiros a un guerrillero colombiano en el norte de Venezuela.
En los últimos dos años, la cooperación de seguridad de Colombia y Venezuela ha pasado de ser casi inexistente a producir drásticos resultados, incluyendo la captura de cuatro capos de la droga de alto nivel en Colombia desde noviembre.
El mayor resultado de estos lazos renovados podría estar todavía por llegar: el mes pasado, el presidente colombiano Juan Manuel Santos agradeció a su homólogo venezolano, Hugo Chávez, por ayudar a promover conversaciones que podrían poner fin a los 50 años de conflicto de esta nación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, (FARC).
La nueva mejora de relaciones ocurre en un momento crítico para ambos hombres. Chávez se acerca a una difícil elección presidencial el 7 de octubre y necesita probar que su administración es fuerte ante el crimen, una de las principales preocupaciones del electorado. Y Santos tiene que calmar temores de que las conversaciones de paz del año próximo con las FARC consideradas organización terrorista tanto por Colombia como por Estados Unidos no significan que él se haya ablandado.
Santos y Chávez han sido enemigos acérrimos en el pasado, pero han cosechado los frutos de dejar a un lado sus diferencias, dijo Arlene Tickner, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de los Andes en Colombia. Creo que tanto Santos como Chávez han enfocado las relaciones bilaterales con una actitud mucho más pragmática, dijo.
El arresto de Barrera el martes fue un excelente ejemplo de ese pragmatismo. Mejor conocido como El Loco Barrera, el capo creó un imperio de cocaína y una variada red de contactos. Incluso cuando estaba supuestamente comprando drogas a las FARC para exportarlas a Estados Unidos y Europa, Barrera profundizaba sus vínculos con grupos paramilitares y pandillas criminales. En el 2010, el Departamento del Tesoro de EEUU lo calificó como uno de los mayores narcotraficantes en Colombia.
Hemos capturado al último de los grandes capos, dijo Santos el martes por la noche, poco después del arresto. Loco Barrera, como se le conoce en el país, ha sido el capo más buscado de los últimos tiempos. Se ha pasado 20 años haciendo el mal en Colombia y en el mundo.
Aunque Santos dio las gracias a Chávez y a los agentes antinarcóticos de Venezuela por dar el golpe, dijo que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y la inteligencia militar MI6 de Gran Bretaña habían jugado un papel crucial en la operación. El jefe de la policía de Colombia, el general José Roberto León, coordinó la redada desde Washington, D.C., dijo Santos.
Trabajando a base de inteligencia colombiana, las fuerzas de seguridad venezolanas habían estado siguiendo a Barrera por 45 días, siguiendo su rastro hasta el pueblo fronterizo de San Cristóbal en el estado de Táchira, dijo el miércoles el ministro venezolano del Interior, Tarek El Aissami.





























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