Cuando se entera de que la entrevista exclusiva será para El Nuevo Herald, se sonríe, toma una libreta de apuntes y un bolígrafo y se pone en actitud de tomar examen. Es que Jake Gyllenhaal tiene muy presente a su tío Anders Gyllenhaal, ex editor ejecutivo de The Miami Herald, y hoy vicepresidente de noticias y editor en Washington de la compañía matriz de este diario, The McClatchy Company.
“Voy a tomar nota de todo lo que dices, y si advierto algo extraño, o un comportamiento inapropiado, te lo haré saber”, dice jocoso. Sin embargo, enseguida el nominado al Oscar por Brokeback Mountain se pone serio, admitiendo que algo especial deben tener los Gyllenhaal para llegar tan alto en todo lo que hacen.
“Tanto mi hermana como yo aprendimos de niños que teníamos que usar nuestra mente y no mantenernos pasivos. Que teníamos que correr riesgos tanto en lo intelectual como en el plano físico para sacar adelante ideas nuevas y diferentes. Eso era lo que creían mis padres, y supongo que debe tener algo que ver con los genes de los Gyllenhaal”, dice orgulloso.
Lo cierto es que a los 31 años, el hijo menor de un director de cine y una productora y guionista, sigue eligiendo los papeles riesgosos en una carrera en la que no los necesita. Para concretar la película que ha venido a promocionar al Festival de Toronto, End of Watch, se ha pasado cinco meses haciendo guardias de 12 horas con la policía de Los Ángeles. El filme, dirigido por David Ayer, criado en las duras calles del peligroso barrio de South Central, cuenta en un estilo semidocumental la vida cotidiana de los encargados de hacer cumplir la ley en ese vecindario. Para que el filme tuviera ese toque realista, Ayer instaló cámaras por todas partes y se dedicó a seguir a Gyllenhaal y al actor que interpreta a su compañero de tareas, Michael Peña, mientras salían a recorrer en un auto patrullero las calles de la ciudad.
“La intención de la película es ver que estos muchachos, vestidos o no de uniforme, son seres humanos. Creo que hay una tendencia, incluso entre los actores, a pensar que si te pones el traje de Batman instantáneamente te vuelves más fuerte. Yo creo que el uniforme tiene un poco ese efecto. Pero los policías son seres humanos, y lo que se ve que Michael y yo pasamos en ese auto es bastante cercano a lo que dos policías de guardia viven de verdad. Eso fue lo que experimenté yo, y también lo que experimentó Michael. Lo que vivimos cambió completamente mi percepción de los guardianes de la ley”, reconoce.
Gyllenhaal, quien acaba de completar el rodaje de An Enemy, un filme basado en El hombre duplicado, de José Saramago, en el que interpreta a dos personajes diferentes, señala que no le interesa repetir papeles similares ni disfrutar de los jugosos cheques que recibiría si siguiera una carrera más tradicional.
“Siempre estoy buscando la variedad. Me encanta sentirme desafiado y es algo que busco en los papeles que elijo, no solo en los protagónicos, sino también en los de reparto, y en la forma en la que hago cada toma, porque siempre estoy tratando de conseguir algo original . Soy de los que creo que si uno tiene el privilegio de que su trabajo influya en su vida, lo que se tiene que preguntar es cuáles son los desafíos que elige y cuáles son los riesgos que corre con tal de evolucionar”, dice.
El actor, quien no dudó en interpretar al fogoso amante de Heath Ledger en el filme que le dejó su única candidatura al Oscar, o a un asesino en serie que se disfraza de conejo en Donnie Darko o al recuerdo de un hombre atrapado en el tiempo en Source Code, admite que muchas veces sus elecciones le provocan miedo, pero nunca optó por no seguir adelante.
“No temí lastimarme en el rodaje de End of Watch, porque también te puede pasar algo cuando sales de tu casa y decides cruzar la calle. Obviamente son más los riesgos en un rodaje como éste, pero aunque uno no puede vivir pensando eso, son muchas las cosas en el mundo que me dan miedo. Por eso prefiero vivir el resto de mi vida haciendo esto y tomando el toro por las astas. Confieso que mientras hice la película me di cuenta de que me había metido en un mundo mucho más peligroso que el que estoy acostumbrado, pero a la vez, siento que salí de la experiencia convertido en mejor persona. A veces necesitas que te empujen para poder lograrlo”, admite. •
gabriel@gabrieldelerma.com



























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